Evita: del dicho al hecho

Redes:

Gabriela Krause

Editora at Géneros
Periodista | Editora de Géneros | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente | Autora de Alikal & Misoprostol: caja de herramientas para sobrevivir al machismo.
Gabriela Krause
Redes:

Que Evita no usaría el pañuelo, que si sería hoy feminista, que lo que pensaba respecto de las  feministas de su época. ¿Son observaciones válidas? Tal vez. ¿Evita fue algo mucho más grande que eso? Seguro. Del pueblo y para el pueblo, ha demostrado ser un ícono político que trasciende, incluso, al peronismo. ¿Importa en 2019, si Evita Perón fue feminista o no? ¿Podemos reivindicarla por todos los sucesos políticos que impulsó desde su visión de la justicia social?

Pensar la figura de Eva según los parámetros feministas actuales es una injusticia hacia su figura y hacia la figura de cualquier mujer histórica que se mida según los mismos. Los tiempos cambiaron, y nuestras luchas no son las mismas que regían en ese entonces. Sabemos que los dichos de Evita no fueron en favor de las feministas. Pero también sabemos que luchó -aunque la lucha de las sufragistas haya estado en las calles- porque esas luchas tengan un cauce y lleguen a puerto. Actualmente, podemos criticar que la Eva Perón que muches reivindican no haya apoyado al movimiento feminista, impulsado por anarquistas y militantes de izquierda, o que haya reivindicado la figura de la mujer como un organismo gestante, y todo lo que se dice en las redes. Pero ¿no contribuyó Evita a este movimiento, aún criticándolo?

Del discurso a la política hay un largo trecho. Lo hemos aprendido por las malas. Y sabemos que si bien Evita criticaba al feminismo, ha hecho mucho en materia de política por las mujeres y por las niñeces. No caben dudas de que no es necesario reivindicarla como figura feminista, pero sí como figura política esencial para llevar a cabo la justicia social hacia estos sectores, hasta ese entonces poco importantes para las políticas de Estado.

Carolina Barry, coordinadora académica del Programa de estudios de historia del peronismo de la Universidad Tres de Febrero (UnTref) afirma que “Desde la política hubo un cambio sustancial en esta época y Evita fue protagonista. A la mujer se la saca de la casa, se la invita a trabajar, a militar y hasta a ser legisladora y ocupar puestos en las Cámaras. Su discurso era de época, pero cuando uno va a la práctica es cuando se entra en tensión. No podemos pensar el feminismo de hoy en la década del 50, hoy hay otra agenda y otras ideas”.

Según Dora Barrancos, “La voluntad transgresora de Evita la coloca dentro del cauce del feminismo”. Agrega que “efectivamente, en aquella coyuntura histórica, cuando Evita era Evita, el movimiento feminista era acotado, circunscrito a mujeres de clase media, más bien letradas, y no tenía ni el engarce, ni la proyección, ni el derrame que tiene hoy, en un clima epocal que conciliaba muy poco con las tesis feministas. Y sin embargo, Evita presenta un giro muy interesante, entrañable, diría, respecto de la condición femenina, básicamente en términos de justicia social. Porque la Fundación dedicó la mayor parte de sus recursos a las mujeres y a la niñez, que para Evita eran sujetos fundamentales de la política pública. En cualquier caso, el aspecto sobresaliente es la apuesta de máxima que hizo Evita por las mujeres en el contexto del propio peronismo: la Rama Femenina para movilizarlas y, desde luego, el voto.”

Dora Barrancos agrega, en una entrevista brindada a Tiempo Argentino, que “la Fundación era desde el punto de vista jurídico una entidad de bien público no estatal, aunque la pensemos como un brazo del Estado. Es cierto que eso que epocalmente llamamos la «condición femenina», que involucra, por ejemplo, la devoción por el bienestar de la niñez, trae consigo una significación social marcada por el patriarcado, donde lo benéfico parece femenino. Pero lo que hace Evita, en ese marco, es tornar público lo doméstico, y así le otorga otro estatus a las mujeres, las lleva de la cocina a la calle, a la plaza, las saca del ámbito doméstico y las coloca en situación de ágora. No cabe duda de que ahí hay un ejercicio feminista por parte de Eva Perón.“

En palabras de Eva “Confieso que el día que me vi ante la posibilidad del camino ‘feminista’ me dio un poco de miedo. ¿Qué podía hacer yo, humilde mujer del pueblo, allí donde otras mujeres, más preparadas que yo, habían fracasado rotundamente? ¿Caer en el ridículo? ¿Integrar el núcleo de mujeres resentidas con la mujer y con el hombre, como ha ocurrido con innumerables líderes feministas? Ni era soltera entrada en años, ni era tan fea por otra parte como para ocupar un puesto así que, por lo general, en el mundo, desde las feministas inglesas hasta aquí, pertenece, casi con exclusivo derecho, a las mujeres de ese tipo… mujeres cuya primera vocación debió ser indudablemente la de hombres. ¡Y así orientaron los movimientos que ellas condujeron! Parecían estar dominadas por el despecho de no haber nacido hombres, más que por el orgullo de ser mujeres. Creían entonces que era una desgracia ser mujeres. Resentidas con las mujeres porque no querían dejar de serlo y resentidas con los hombres porque no las dejaban ser como ellos, las feministas, la inmensa mayoría de las feministas del mundo en cuanto me es conocido, constituían una rara especie de mujeres… ¡que no me pareció nunca mujer! (…) Son los valores morales los que han quebrado en esta actualidad desastrosa, y no serán los hombres quienes los restituyan a su antiguo prestigio… y no serán tampoco las mujeres masculinizadas. No. ¡Serán otra vez las madres!”. Esto nos hace pensar que tenía una visión absolutamente patriarcal de lo que fuere, en ese entonces, el movimiento feminista. Pero ¿alcanza para lapidarla, desconociendo su contexto y el contexto del feminismo en esa época? Estamos hablando de una mujer que luchaba por la clase obrera, mientras que el feminismo hegemónico de los años 40′, seamos honestes, no venía, exactamente, de esas mismas bases.

“Yo sé que, como cualquier mujer del pueblo, tengo más fuerzas de las que aparento tener y más salud de la que creen los médicos que tengo. Como ellas, como todas ellas, estoy dispuesta a seguir luchando para que mi gran hogar, que es todo mi pueblo, sea siempre feliz. ¡No aspiro a ningún honor que no sea esa felicidad! Esa es mi vocación y mi destino. Esa es mi misión. Como una mujer cualquiera de mi pueblo quiero cumplirla bien y hasta el fin. Tal vez un día, cuando yo me vaya definitivamente, alguien dirá de mi lo que muchos hijos suelen decir, en el pueblo, de sus madres cuando se van, también definitivamente: ¡Ahora recién nos damos cuenta que nos amaba tanto!” decía Evita, que como toda mujer de pueblo parecía creer que tenía un destino que cumplir y vaya si lo cumplió.

Si vamos a hablar de sus contradicciones, vamos a tener que entender, primero, que Evita no separaba a la sociedad entre hombres y mujeres sino entre trabajadores y oligarcas. Ser mujer no es una condición para ser feminista sin tapujos. Ser mujer es una gran motivación para ser feminista. Pero eso pasa hoy, nos pasa hoy, tenemos otro acceso a la comunicación, otras maneras de relacionarnos. La misma Evita que pensaba que las mujeres feministas eran resentidas que en realidad querían ser hombres, decía sobre el trabajo doméstico que “La madre de familia está al margen de todas las previsiones. Es el único trabajador del mundo que no conoce salario, ni garantía de respeto, ni límite de jornadas, ni domingo, ni vacaciones, ni descanso alguno, ni indemnización por despido, ni huelgas de ninguna clase. Todo eso – así lo hemos aprendido desde ‘chicas’- pertenece a la esfera del amor… ¡y lo malo es que el amor muchas veces desaparece pronto en el hogar y entonces, todo pasa a ser ‘trabajo forzado’: obligaciones sin ningún derecho, ¡Servicio gratuito a cambio de dolor y sacrificios!”.

Eso que llaman amor es trabajo no remunerado. Lo planteamos nosotras, hoy, y lo planteaba una antifeminista en ese entonces, tal vez no dándose cuenta de que sus pensamientos, aunque no su identidad, eran netamente feministas, como su forma de hacer política.

Comenta

Print Friendly, PDF & Email