#Entrevista Cara a cara con Lía Copello o La Cope

Juan Pablo Paz
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Lía Copello nos recibió en su casa y nos contó cómo nació ese personaje tan simpático que todas las mañanas nos arroja sus reflexiones sobre lo cotidiano y las relaciones interpersonales atravesadas, a veces, por alguna red social. También habló sobre un nuevo proyecto. Desde Villa Crespo, La Cope hacia el mundo.

– Empecemos por el principio, ¿cuándo arrancó La Cope?

L.C.: La Cope arrancó en septiembre del año pasado oficialmente. Venía, obviamente, de antes, de hacer dibujos y esas cosas pero con nombre y apellido sale en septiembre, como marca registrada. Decidí patentarla por qué de golpe vi que empezaba a crecer y sobre todo por un tema de que se pueden hacer productos muy fácil y quiero estar respaldada si el día de mañana alguien quiere vender tazas por ejemplo. Además estoy rodeada de gente seria y normal que casi me obligaron a hacerlo.

– ¿Cómo surge puntualmente La Cope?

L.C: Siempre me gustó dibujar pero sobre todo escribir y hacer humor. Al principio fue como un tema de catarsis del año pasado, de un año raro, con muchos cambios y cosas que no estuvieron buenas. Entonces me gustaba sacarlo por ahí, dibujar algo, escribir y regalárselo a alguien.

Empecé a ver que a la gente le gustaba que lo hiciera. Después llegó el mundial y empecé a hacer algunos dibujos de mi visión anti fútbol y los colgaba en mi Facebook. Vi que había un montón, no sólo de chicas, sino de chicos también que por ahí lo identificaban con su novia, con su vieja o hermana, que compartían mis dibujos. Ante eso decidí subir cosas diariamente y a través de una página.

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¿Desde un principio fue en clave humorística?

L.C: Sí, siempre. Es mi base, tomarme las cosas con humor. Creo que tiene mucho que ver en lo que es La Cope y en las cosas que escribo y que hago. A mí siempre me gustó escribir, yo me veía más como redactora, escribiendo un libro por ahí y de golpe dibujar era un hobby. Entonces fue poder mezclar esas cosas y ponerle humor a la vida en general.

Soy una persona que trata de enfrentar las cosas con humor. Obviamente a veces tiene otras cosas, depende de lo que me esté pasando en ese momento, tiene mucho de mí y hay semanas que por ahí estoy más reflexiva y realmente se nota. A veces miro para atrás y me doy cuenta que se notaba que estaba de mal humor en algunos de los dibujos pero siempre prima el humor y el querer sacarle una sonrisa a quien lo lea.

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– La Cope es idéntica a vos, ¿Siempre fue así?

L.C: Siempre fue así. Nació de dibujarme a mí con mis amigas, me dibujo a mí mirando el partido de fútbol. De golpe lo que más fácil me salía era, justamente, dibujarme a mí. Y siempre me parece que en el humor gráfico, el personaje, tiene que tener algo que lo caracterice. Entonces le puse los rulos, mi apellido es Copello y le puse La Cope, eso es lo más ridículo. Además soy muy ansiosa y quería terminar todo de una, ya tenía el dibujo y sin pensarlo mucho le puse así, que también es mi apodo.

. ¿En lo físico y en el nombre se parecen, que tanto más tiene de vos?

L.C.: Tiene mucho de mí. La verdad que hacer un dibujo, todos los días con un personaje que lo único que hace es mirar las cosas que le pasan sería imposible que no tenga mucho de mí. Así como hay cosas que me pasan también hay otras que no, por qué no me pasan cosas todos los días o a veces tengo que inventar, o recordar cosas que me pasaron hace mil años. La realidad es que el personaje creó una identidad propia, ya lo conozco, es raro y es fácil pensar cómo reaccionaría si le pasara tal cosa.

Obviamente el día a día y las cosas que me pasan, inspiran un montón pero tampoco las dibujo tal cual pasan, sobre todo por qué suelen ser más privadas. Sin embargo con una charla y algún disparador lo llevo a un chiste y siempre con mi mirada.

– ¿Lía Copello responde a sus amigas como La Cope?

L.C: La Cope tiene esa respuesta que es la que se te ocurre veinte minutos después que te alejaste. No siempre soy tan rápida para responder, sí soy así de conchuda (o cínica lo que prefiera la editora). Soy muy honesta y valoro mucho eso en las personas, con mis amigas somos así, hablamos con mucha libertad. Yo creo que es eso, la respuesta que se te ocurre a las tres cuadras. Muchas cosas que dice La Cope me las han dicho a mí. Pero cuido mucho que el personaje no se vaya de ese papel, porque también siento que habla desde un lugar y no la voy a poner a mandarse una cagada enorme, ¡para eso estoy yo! (Risas!)

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– ¿En qué momento te pones a laburar a los cuadritos?

L.C: Soy muy noctámbula. Hoy en día, además, estoy con una vorágine de laburos que a veces no estoy todo el día en mi casa o vengo un rato. Lamentablemente, funciono mejor a las dos de la mañana que a las diez de la noche. Intentó hacer todos los cuadritos en un día, cuando no puedo ahí es cuando me siento y me pongo a pensar, pero siempre tengo cosas para sacar de la galera. Pasa también que se me acumulan y depende mucho de otras cuestiones, no tengo una estructura que te pueda decir que me levantó los lunes a tal hora y arrancó.

– Así como te llovían los “likes”, ¿Te pasó de recibir mensajes reprochando algo?

L.C: Uy, sí, una banda. Al principio era todo color de rosas, llovían los likes y la gente me amaba, me mandaban mensajes. Empezó a crecer y, obviamente, cuando empieza a crecer una cosa, crece la otra: para mí fue terrible, porque yo en la puta vida había llegado a gente, no estoy acostumbrada a que las personas me den su feedback.

De golpe me llegaban a la fanpage mensajes de pibes que me acusaban de feminazi, minas que por ahí no les cabe ni medio un chiste que hago. Hoy en día, me chupa un huevo, pero en ese momento me ponía a contestarle a la gente. Hasta ahí iba todo bien, es parte de esto, después cuando empecé a laburar con alguna marca arrancó esto de, “ah, te vendiste”, “ah, sos una chota”, y eso me sacó de quicio. Así que decidí que se vayan a cagar, todos los días subo un dibujo cuando es gratis si estás ahí me lo comentas y lo likeas, si lo subo con una marca, me puteas. Está buenísimo que cada vez que alguien me putea haya cinco comentarios que sí les gusta lo que hago, si no es así, está buenísimo también. Convivo con eso en paz, lo aprendí a manejar.

– ¿Cómo manejaste la propuesta que te llegó de la marca de toallas femeninas?

L.C: Fue muy loco. La realidad es que estamos acostumbrados a las publicidades de toallitas donde la piba es una boluda, menstrua azul y anda a caballo blanco. Cuando me reuní con las pibas me dijeron que, justamente, me llamaron para hacer lo que ya venía haciendo y para encararlo desde ese lugar. Nunca me mandaron un guión o me pidieron chistes sobre tal o cual cosa.

También me ha pasado que me llamaron marcas de golosinas, cremas, blogs de moda que capaz no es tan grave lo que dicen pero me cuido mucho. Prefiero no agarrar esa plata y no porque sea una hippie, aguante que me paguen por esto, sino porque entiendo cómo funciona internet: sé que ellos si quieren subir algo con mi firma, que hoy en día tengo que aceptarlo como una marca, le ponen un titular enorme y se viraliza, yo tengo que apagar la luz.

– ¿Cómo manejas el número de likes que tenes?

L.C: Hay una cosa muy de fanpage de ver quién la tiene más grande según los likes. Mentira, unos likes no significan nada. Por ejemplo, con unas amigas tenemos un programa de radio y nos rompemos el orto, tenemos unos 3200 likes. ¿Hasta qué punto la tiene más grande el que tiene más likes o la tiene más grande el que tiene los likes fidelizados?

Quieras o no, es una comunidad, para mí La Cope es una comunidad, es gente que todos los días entra, que comparte lo que uno dice y que comenta. Creo que lo importante es ver como aumenta la cantidad de gente que me envía un inbox por día o los que me piden una taza sin haberla linkeado. Me flasha que, como el otro día, una piba se me acercó en el subte y me mostró que tenía con sus amigas un grupo de whatsapp que se llamaba La Cope, no me sorprenden los más de cien mil likes pero sí este tipo de cosas.

¿En algún momento te viste siendo muy autoreferencial y preferiste no subirlo?

L.C: Al contrario. Me gusta tener este lugar de poder decir lo que pienso porque estoy completamente orgullosa de cómo pienso y cómo me manejo. Soy una piba normal, no soy La Cope, la cual se manda cagadas. Es muy loco, para mí, porque siento que La Cope de alguna manera trascendió y que mucha gente se lo toma como una voz, por lo que trato de mantener una línea y de estar orgullosa y segura de todo lo que estoy diciendo. Trató de cuidarla cada vez más, entender que tiene su personalidad e identidad y trató de respetarla.

– ¿Cómo te llevas con la hoja en blanco?

L.C: Cero, nunca la tengo. Tengo una técnica que nunca me falla, que la use siempre en publicidad y en todos los proyectos creativos que tuve, que es sentarme y decir, “siempre salí adelante”. Nunca me pasó de irme a dormir habiendo abandonado algo. Lo primero es asumir que vas a dormir poco y que algo va a salir, aunque sea una garcha. Además, escribo sobre cosas que me pasan todos los días, es casi una fuente inagotable. La Cope es como si pusieras mis ojitos sobre todas las cosas, es un reflejo de lo que yo veo del mundo, es un alter ego, es como un Superman. Siento que nos retroalimentamos.

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