#ENM2016 Que no se opaque la alegría popular con balas de goma

Gabriela Krause
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Periodista | Escritora | Poeta, feminista y militante de causas que se presumen perdidas. ¿Dónde está Santiago Maldonado?Contacto: genero@corriendolavoz.com.ar / breveeternidad@corriendolavoz.com.ar
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Son varios los medios que hablan de disturbios y represión en el 31° Encuentro Nacional de Mujeres que culminó el día de hoy en la ciudad de Rosario. Los enfoques varían: a favor o en contra de las mujeres o de las feministas; a favor o en contra del encuentro; de la policía; de los escraches. Si bien la discusión es necesaria y la violencia injustificable, si bien es imposible callarse ante esto y la necesidad de denunciar es lo urgente, es importante no perder el foco de lo que significa, por si mismo, que mujeres de todo el país se movilicen para discutirse, descubrirse y renacer(se).
Para quien no sabe – y es bueno que lo sepa, también, porque es lo que nunca trasciende -, el Encuentro de Mujeres es un espacio donde, antes de marchar y antes de cualquier escrache, se dividen, en dos días, más de sesenta opciones de talleres que abarcan la relación de la mujer con distintos actores sociales o cotidianos. Se plantean estrategias de lucha – y lucha no es violencia, cabe destacar -, se articula con organizaciones que trabajan los mismos territorios, se defienden nuestros derechos y los de compañeras más oprimidas. Se resiste. Se propone cambiar. La marcha es el cierre de todo. Es un momento donde miles y miles de mujeres se organizan para reclamar por sus derechos: el de ganar territorio, tomar decisiones sobre sus cuerpos, generar espacios de contención frente a la violencia, frenar la trata y demás consignas y lemas en banderas, remeras, cantos y, contrastando con lo que quieren vender los medios hegemónicos, abunda la alegría y empatía popular.
Los motivos de la represión siguen difusos. Y los medios barajan opciones para hacer ruido: para evitar que otra cara, una positiva, trascienda de lo que pasó en Rosario en estos días. No se dejen cegar: el encuentro duró tres días. No hacen falta matemáticas para ver que los “disturbios” y la represión fueron destellos en algo que, durante horas y horas, fue respeto y organización. Es bueno permitirse cuestionar, proponer cambios, construir una crítica hacia un futuro con una perspectiva de género sólida, y eso es lo que, todos los años, miles de mujeres se organizan para lograr. Que no se opaque la alegría popular con balas de goma: mujer que escuchas, mujer que lees, ¡únete a la lucha!
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