#ENM Organizadas, rebeldes y hermanadas

Gabriela Krause
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Editora at Géneros
Periodista | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
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Aunque los medios titulen las noticias hablando sobre heridas, detenidas y disturbios, ha pasado otro Encuentro Nacional de Mujeres en el que las jornadas de formación, la sororidad, las ferias y las movilizaciones han llenado una ciudad que resulto bien dispuesta a recibir a las sesenta mil mujeres que se han vuelto a juntar para decirle basta a las violencias machistas.

El clima ayuda. En Trelew salió el sol para todas. La plaza Centenario, el foco del Encuentro, está colapsada de mujeres que se juntan llenas de alegría, de rabia, de amor y de sororidad. En adelante, habrá talleres oficiales y no oficiales, ferias de emprendedoras, artesanas y agrupaciones, marchas, fiestas y diversas actividades donde las mujeres demostrarán, una vez más, ser una fuerza política poderosa, unida y organizada.

El Encuentro transcurre en paz. Aunque los medios insistan en hablar de disturbios, sábado y domingo en Trelew se viven jornadas de formación intensa, con debates abiertos, talleres, mesas de charlas y demás espacios de y para las mujeres asistentes.

El primer día, las mujeres asisten a la inauguración de los talleres, un espacio de presentaciones, donde cada una cuenta por qué decidió asistir, cuáles son sus intenciones, qué quieren debatir y escuchan a otras compañeras. Ríen, lloran, se abrazan. Al finalizar la jornada, hay una marcha por los transfemicidios y travesticidios. De noche, un catálogo de fiestas para elegir. La alegría se palpa en el ambiente. Las mujeres bailan, toman, se duermen más o menos temprano porque esto todavía sigue.

El segundo día, los talleres continúan. Algunas mujeres asisten al mismo, otras eligen probar con otro. Se profundizan más las temáticas elegidas, desde temprano porque a las 18 horas se marcha. En la plaza, hay movimiento todo el día. A la par de los talleres transcurren los seminarios, mesas de debate abiertas y distintas actividades extra oficiales.

A la hora de la marcha, hay mujeres pintadas por todos lados. Se marcha por todas: por nosotras, por las que no pudieron venir, por las que murieron en el camino. Se marcha por nuestros derechos arrebatados, por las opresiones que sufrimos, por las violaciones de nuestros derechos y de nuestros cuerpos. Se marcha por nuestras vidas y por las otras, arrebatadas.

La bronca es colectiva. La alegría también lo es. La marcha es larga, agotadora, y tiene muchas subidas y bajadas. En los puntos altos, hay aplausos: si se mira para adelante y para atrás, no se puede ver el horizonte de mujeres. Somos un montón.

De ésto, los medios rescatan los disturbios aislados y las mujeres detenidas, que con organización y presión social ya han sido liberadas. No se enteran, tal vez porque no viajaron, de todo lo bueno que ha sucedido durante el encuentro. Esto, ya lo sabemos, es una conducta que se repite una y otra vez, año tras año.

Nos llevamos de Trelew una certeza: el año que viene en La Plata seremos miles, seguiremos abogando por un Encuentro plurinacional, aunque la comisión organizadora no se entere, y seguiremos exigiendo que no nos falte nunca más una compañera, que cada vez seamos más en pie de lucha, organizadas, rebeldes y hermanadas.

Fotos: Laura Reyes

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