Enero, otro mes minado por despidos, ajuste e inflación

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Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Editor de Análisis Político y Social en #Corriendo La Voz | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

El primer mes del año se vio atravesado por un sinfín de despidos, manifestaciones, represiones y decretazos. Además del aumento del dolar, las tarifas y el ajuste salarial, gran cantidad de manifestaciones vislumbraron un Enero caldeado. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sólo en este mes se contabilizaron 6639 despidos y/o suspensiones, un 45% más que el mismo mes el año pasado.

La inflación de todos los días

Después de un fin de año con aires represivos y una reforma previsional que ajusta a un gran porcentaje de las y los argentinos, no podíamos esperar que el 2018 arrancara como si descorchar un par de sidras el 31 de Diciembre cambiara nuestra vida cotidiana.

Durante fin del año pasado el Gobierno Nacional, a través de su “Equipo Económico” (Marcos Peña, Federico Sturzenegger, Nicolás Dujovne y Luis Caputo), presentó en el  Congreso una informe en el cual se proyectaba una inflación del 10% para este año. Por su parte, el Informe de Política Monetaria del Banco Central acompañó los números dibujando una inflación del 10 (+2)%.

La utopía económica macrista duró apenas unas semanas, apenas pasados unos días de fijadas las metas, el “Equipo Económico” dio una conferencia de prensa  en donde elevó las mismas a un 15%. Nicolás Dujovne, Ministro de Hacienda, declaró: “hemos decidido recalibrar nuestras metas de inflación vigentes para años subsiguientes”, lo que vino acompañado de un rápido ascenso del precio del dolar. Sin embargo, los ‘nuevos cálculos’ macristas tampoco parecerían ser correctos, ya que en diciembre del año pasado, las consultoras privadas estimaban que la inflación del 2018 sería de 17.4%.

Asimismo, un reciente informe publicado por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estimó que la inflación esperada para este año varió apenas iniciado  el primer mes,llegando al 19.4% anual. Esto quiere decir, un aumento del 2% de lo esperado en sólo 31 días..

Por su parte, el Gobierno pronosticaba un 2% de inflación, pero sus números parecerían haber sido superados ampliamente por la realidad. Los datos todavía los están construyendo los organismos estatales, privados e independientes pero pronto podremos debatirlos en un análisis de esta índole.

 Si hablamos de el salario: continuó siendo la variable inequívoca a la que fue dirigido el ajuste, las retenciones, las bajas en los impuestos para multinacionales y empresas nunca fueron perjudicadas. A partir del primer día de este año, el salario mínimo vital y móvil pasó a ser $ 9.200, mientras que por su parte, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) a través de su estudio sobre la ‘Valorización mensual de la Canasta Básica Alimentaria y de la Canasta Básica Totaldesignó que el costo de la Canasta Básica Total es de $16.677, mientras que una familia promedio – dos hijos de entre seis y diez años – necesitan $ 66,440 para no caer bajo la llamada ‘linea de pobreza’. Es decir, un salario mínimo muy por debajo de la Canasta Básica.

Desde su rincón privilegiado, el Fondo Monetario Internacional (FMI), continúa con sus ‘valiosisimos aportes’ a las economías de América Latina. La institución se sumó a los desesperados pedidos que empresarios y empresarias e instituciones patronales realizan para disminuir el llamado ‘costo argentino’. Como es costumbre de este Fondo, auguró ‘buenas nuevas’ para las y los empresarios en cuanto y en tanto se continúe ajustando el salario. En las propias palabras del Director del Departamento del Hemisferio Occidental de la entidad, “la inflación seguirá retrocediendo suponiendo que haya una moderación salarial”. Es decir, el dolar, el ajuste, la ganancia y los gastos suntuosos no provocan inflación, sólo el salario y los derechos obtenidos por las y los trabajadores.

El mismo informe le propone al Gobierno del PRO que, ajustando el salario, la economía Argentina tendrá un incremento en el PBI real del 2.5% en 2018 y 2.8% en 2019. El Fondo, a su vez, continúa tratando las políticas económicas y sociales como una receta exportable al proponer como solución para la región: “En los países que necesitan reducir los déficits fiscales, es necesario dirigir la atención al delicado equilibrio entre preservar un crecimiento inclusivo y estabilizar la elevada y creciente deuda pública. Para resistir mejor los shocks en el futuro, se lograría una mayor resiliencia y eficacia a la política monetaria manteniendo la flexibilidad cambiaria y reforzando en mayor medida la comunicación y la transparencia de los bancos centrales.” (Link al documento)

Otro mes minado por los despidos

Durante el mes de Enero del 2018 se contabilizaron 6.639 despidos o suspensiones en el país. La sistematización de los casos fue realizada por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y es el resultado del onceavo documento detallado que presenta.

Los números, como siempre, nos esconden una triste realidad, cada uno que suma, significa una familia con un ingreso menos, rodeada de un contexto de ajuste, inflación y suba de todos los servicios.  Según los datos presentados por el CEPA, existió un aumento de un 45% de despidos comparado con el mismo mes del año anterior.

Los datos demuestran un claro desplazamiento de los despidos desde el sector privado al público. Mauricio Macri viene siendo claro en su perspectiva de cómo debería funcionar el Estado a través de sus declaraciones: “Tenemos que terminar con los ñoquis y con los beneficios personales en el Estado”, afirma el presidente. El debate que corresponde es la categoría ‘ñoqui’ y si no será sólo una excusa para reducir las estructuras estatales mientras otorga cargos y funciones a personas de su entorno y perspectiva.

El 60% de los despidos públicos del mes corresponden a cesantías en el sector. De las 6.639 familias con un ingreso menos, 3.878 provienen de lo público Si analizamos este mes con el mismo el año pasado donde los despidos llegaron a 75, los números son alarmantes. 

Efectivamente las y los trabajadores estatales han sido los más perjudicados. La mayoría de los y las despedidas se distribuyen entre las siguientes instituciones y/o empresas estatales: Hospital Posadas, Tv Pública, Radio Nacional, SENASA, entre otros.

Por su parte, los medios de comunicación estatales (Canal de la Ciudad, Radio Nacional, TV Pública) sufrieron una gran cantidad de despedidos y despedidas, continuando la doctrina del macrismo. 425 fueron las y los despedidos de estos organismos y empresas estatales, lo que representa el 10.95% de los despidos de este sector y el 6.40% del total de las y los despedidos del mes.

El sector privado, por su lado, disminuyó en despedidos con respecto al mismo mes del año pasado (de 3.617 a 2.761). Sin embargo, el 82% de estos se dieron en la Industria, siendo Alimentos y Bebidas los mayores rubros afectados.

A los conflictos en el Ingenio San Isidro, Tabacal y Ledsema se le suman Ilolay y las diversas autopartistas. Las empresas privadas, en búsqueda de abaratar los costos salariales y aumentar las ganancias continúan despidiendo trabajadores y trabajadoras o imponiendo las jubilaciones anticipadas.

Entre los 6.639 despedidos del mes, el 23% son por cierre de diversas empresas. Las fábricas y los servicios que dejaron a todas sus trabajadores y trabajadoras en la calle se encuentran – entre otras- se encuentran el Ballet Nacional de Danza Clásica, Boop S. A, el Diario Gráfico, el Ingenio San Isidro, y Stockl.

Como era de esperarse, en este año en el cual las represiones de Diciembre todavía no dejaron de resolverse -en términos jurídicos y simbólicos- al masivo ajuste encuadrado en los términos del PRO en un ‘reformismo permanente’ y la disminución sistemática de la capacidad de consumo del salario, se le suma una cantidad considerable de despedidos, números que se traducen, lisa y llanamente, en familias que no reciben un sueldo, en argentinos y argentinas que reciben un ingreso menos, o ninguno.

 

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