El timbreo de Cambiemos: en la forma está el contenido

Pablo Castro

Redactor at Corriendo La Voz
Vivo en Mar del Plata. Licenciado en Psicología. Coordino un taller literario en una institución de salud mental de Mar del Plata. Codirector de la revista PSUM. Mi libro Carne de Aleph fue publicado en enero de 2017 por Peces de Ciudad ediciones. En noviembre de 2018 se publicó mi novela El flacoque quería ser Perón por Editorial Hinvisible.
Pablo Castro

Cada propuesta política establece un modo de comunicación, estrategias que se supone seducirán a los votantes. El marketing político, los focus groups, las encuestas de opinión dan pistas de por dónde deberán ir si quieren ganar elecciones. Lejos de los actos masivos, Cambiemos ha optado desde la campaña de 2015 por lo que conocemos como timbreo: los candidatos, simulando una especie de azar, tocan el timbre de una casa y hablan de temas políticos con sus dueños. Pensaremos en el presente artículo qué nos dice sobre el mismo Cambiemos este sello distintivo de su mercadotecnia política.

En primer lugar aclaremos que la alianza de gobierno también realiza otro tipo de campaña. Se reúne con grupos empresarios por ejemplo. Esos grupos que el mismo Macri definió como El círculo rojo. Pero esas reuniones no son las que Cambiemos elige mostrar en su campaña, en sus spots. Cambiemos muestra puros timbreos, con vecinos y ciudadanos que les cuentan sus dificultades. Con eso, quienes están hoy en el gobierno, intentan transmitir que diseñarán las propuestas.

Cada propaganda política se basa en determinadas concepciones filosóficas que operan de modo implícito. Es decir que quienes diseñan tal campaña no se dan cuenta necesariamente qué ideologías influyen en ellos, pero sin embargo dichos modos de pensamiento están ahí afectando cada decisión y estrategia tomada. Sin que se den cuenta, determinada ideología o filosofía se cuela. En tal sentido, el Marketing de Cambiemos se asienta en una filosofía basada en la existencia del individuo. Entendemos al individuo como aquel que es completamente diferente a los otros de su especie. Y en tal diferencia tenemos al individuo como independiente y autónomo respecto de los demás. El individuo no necesita de otros. Él solo puede. Con su propio esfuerzo, haciendo méritos logrará sus objetivos. Entender a la humanidad como conjunto de individuos, conduce a concebir como innecesarias instituciones como clubes, cooperativas, sociedades de Fomento, centros de jubilados, centros de estudiantes, organizaciones de mujeres, cooperadoras de escuelas, agrupaciones sindicales, políticas, de derechos humanos y tantas más. ¿Para qué el individuo va a agruparse, encontrarse con otros, si él solo puede?

Contrapongamos al individuo la idea de sujeto. El sujeto no es independiente y autónomo. Sino que está justamente sujeto a otros. El sujeto, en líneas generales, es en tanto está con otros, se crea en el vínculo con otros sujetos. Y es, también, en tanto está atravesado por las distintas instituciones a las que pertenece: las del trabajo, las del género, las estudiantiles, las de vecinos y demás. Es decir que el sujeto no está aislado sino que pertenece a un conjunto de relaciones donde despliega su subjetividad.

Sinteticemos. Tenemos dos modos de pensamiento. Una, la del individuo, que es alguien aislado y autónomo respecto a los otros. Y la otra, la del sujeto, que implica al mundo de las relaciones con otros sujetos y otras instituciones.

Claramente, Cambiemos se siente más cómodo en la concepción del individuo. Sus campañas no son con agrupaciones, o en centros de jubilados, o sociedades de Fomento. Sus spots son en la casa de un vecino. Es decir, Cambiemos despliega la idea de que prefiere a un individuo aislado. Esto que pareciera ser tan sólo una estrategia electoral, creo que revela las tradiciones filosóficas de los ideólogos del gobierno. Es decir, hablamos de las escuelas de pensamiento presentes en el núcleo neoliberal, las cuales operan como un implícito que condiciona al mismo Cambiemos. Veamos.

Tenemos entonces la sensación de que el gobierno rechaza los agrupamientos. Heredero de quienes prohibían las asociaciones, grupos y sindicatos, Cambiemos cree en la política como algo individual, como una herramienta para el crecimiento personal. Por eso van a una casa. El timbreo de Cambiemos nos revela que para ellos los ciudadanos no tenemos que estar en agrupamientos de lo que sea. Nos tenemos que quedar en nuestra casa y allí hablar de política. Para Cambiemos es innecesario ir a un acto político o juntarse con otros. La idea de comunidad no está en su cabeza. Vos tenés que trabajar, hacer méritos para estar bien e irte a tu casa.

Decimos que esto tiene que ver con las bases neoliberales dado que en las tradiciones de ese modelo también se piensa a la humanidad como totalmente libre, con un mercado sin ningún tipo de regulación. Para el neoliberalismo, el sujeto es un individuo. Según el neoliberalismo, no necesitamos ningún apoyo. Dejemos al mercado andar que nos va a dar trabajo, educación, salud y todo lo que necesitemos. Y si por alguna razón eso no sucede, pues la responsabilidad será nuestra ya que seguro no hemos hecho mérito suficiente.

Pensando entonces la lógica del timbreo macrista, vemos cómo claramente llegamos a las prácticas neoliberales de este gobierno. En sus formas de comunicación están los cimientos y el contenido de qué país busca Cambiemos: individuos aislados de los otros, sin gestos solidarios sino que compitan entre sí y hagan mérito para sobrevivir. En su ideología no hay lugar para la empatía o la construcción colectiva. Sino que todo debe ser resuelto de manera individual.

Así, nos resultarán coherentes los recortes presupuestarios en áreas sensibles. No sólo se trata de un tema económico, sino también filosófico e ideológico operando a nivel implícito. Si el individuo solo e independiente puede, qué necesidad de educación y salud pública: qué haga méritos y se pague lo que necesite. ¿Para qué querríamos las negociaciones colectivas de trabajo, si un individuo puede ir y acordar con su empleador lo que debe ganar? Podemos también comprender las propuestas de mano dura: aquel que tenga conflicto con la ley que muera o vaya preso de por vida, ya que desde la ideología neoliberal resulta impensable ayudar a quien ha nacido en la marginalidad y por ende es más proclive a ir al mundo de la delincuencia. Y si por alguna razón uno no puede subsistir, pues la responsabilidad va a ser siempre personal, nunca del sistema socioeconómico.

En ese sentido, hoy más que nunca agruparse, encontrarse con otros, pensar en conjunto es un acto político y de resistencia frente a un modelo socio económico que busca construirnos en individuos aislados. Empatía, solidaridad y construcción colectiva son directrices para enfrentar a un modelo donde el individualismo, la exclusión y la competencia salvaje parecieran ser banderas del neoliberalismo macrista.

 

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