El Potro, Marixa y la romantización de las violencias

Gabriela Krause
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Editora at Géneros
Periodista | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
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Marixa Balli, ex vedette, cantante y bailarina, fue invitada al programa “PH Podemos Hablar” conducido por #AndyKusnetsoff en Telefé. Poco después del inicio del ciclo, Balli comenzó a relatar diversas situaciones de violencia a las que fue sometida por parte de su ex pareja, Rodrigo Bueno, cantante ícono del cuarteto cordobés popularmente conocido como El Potro. Romantizar la violencia y alivianarla, hoy en día, son conductas que no pasan desapercibidas. ¿Sabe Marixa lo grave que es el relato que cuenta?

“En una circunstancia Rodrigo me esposó, porque no lo quería acompañar a un show un viernes a la noche y quería irme de joda con mis amigas. Me cazó la mano y me dejo esposada. Imagínate, medía casi 1,90. Era un potrazo. Me dejó esposada de bronca. Me llevó al lobby del hotel donde estaba parando y me esposó a una silla, para que me acompañaran si tenía que ir al baño. Quiso ser generoso. Creo que su micro se fue a las 10 y volvió a eso de las 7 de la mañana. Estuve todo el tiempo ahí”.

“En otra ocasión me había llevado un vestido dorado soñado para una fiesta que teníamos en Córdoba, A él esas cosas lo transformaban. Era muy celoso. Pero bueno, ¿qué me importaba? Semejante bombón. Yo me bancaba todo. Me lo descosió con una tijera, lo rompió entero. Fui en jean al evento tal como había llegado a Córdoba. Y encima me hacía quedar para el tuje. Decía que fui vestida así porque no me importaba. Era una especie de juego. Era pasional. Era intenso”.

Ante las reacciones de las otras invitadas, entre ellas la actriz Violeta Urtizberea, Marixa Balli manifestó: “Yo relato esto con mucho amor. Me divertí. Sino, lo hubiese dejado”.

Hablar de juego y de pasión cuando se habla de violencias ejercidas es perpetuar las violencias, aceptarlas. Pero ¿se puede juzgar a quien lo hace, o se debe entender que, tal vez, todavía no pudo comprenderlo y tal vez nunca lo haga? Lo que relata Marixa es la realidad de muchas otras mujeres en situaciones similares. Es grave y pone al ícono del cuarteto en evidencia: la de ser un hombre machista, controlador, celoso y violento.

Grave es que nadie diga nada. Que Andy kusnetzoff, que conduce un programa llamado Podemos Hablar, no hable. Que se tome el testimonio con normalidad, como si lo fuera, porque en realidad, en muchas esferas, lo es.

Es importante desarmar estos discursos para que la violencia machista quede evidenciada de una vez. No podemos permitir que pasen como si nada, sin un análisis profundo al respecto, sin un “hermana, estás contando una violencia extrema”, sin un abrazo, una palabra que haga comprender a la víctima que eso que cuenta no es un juego ni de casualidad.

Como feministas, lo entendemos. Pero quien todavía no tiene puestos esos “lentes”, ¿qué?

Culpar a Marixa Balli desde los espacios feministas y los medios “aliados” es sacar a relucir la misoginia internalizada. Acá el único culpable tiene nombre y apellido, y se llama Rodrigo Bueno.

Por esto son fundamentales las políticas de contención, la formación, la ESI bien aplicada, la perspectiva de géneros en todos los espacios, transversalmente. No queremos más mujeres que llamen juego al dolor, pasión a la violencia, amor al control. Estamos viviendo un cambio de paradigma: debemos empujar para que las mujeres violentadas lleguen a ese cambio también, y dejen de naturalizar el barro que las mantiene estancadas, atadas, sin posibilidades de salir a la luz.

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