El feminismo (mediático) de Cambiemos

Iván Isolani

Redactor at Corriendo La Voz
Redondito y de Ricota. Callejero porque, negra es mi alma, negro es mi corazón. Caí en la escuela pública y también en la universidad. Comunicación en FSOC. Tecnólogo de y por Black Mirror. Hincha de Foucault, Bourdieu y Byung-Chul Han. En deconstrucción permanente.
Iván Isolani

«Es un orgullo estar todos juntos en una semana especial que estamos viviendo en la Argentina. Todos tenemos que entender que esta revolución de las mujeres es hoy un eje del siglo XXI que estamos viviendo. Estamos asumiendo ese desafío y esto que nos pasa nos incluye absolutamente a todos«. Con estas palabras, el presidente Mauricio Macri lanzaba, un par de días después de la irrupción potente de la denuncia de Thelma Fardín ante Juan Darthés, el Plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos (PIOD 2018-2020), a través del cual el gobierno impulsará un conjunto de políticas públicas -muy poco claras- coordinadas entre todos los Ministerios para promover y garantizar la igualdad de género. Paradojalmente, el anuncio lo hizo él parado ante un grupo –en su mayoría, mujeres- todas sentadas rodeándolo en la Quinta de Olivos, demostrando una imagen que contradice plenamente sus dichos, y que refuerza más las jerarquías de un mundo al que los gobiernos neoliberales y sus agendas adscriben: el poder y el saber son vertidos por el hombre.

Por su parte, la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, también aprovechó la coyuntura para hablar al respecto en sus cuenta de Twitter: “Desde el Estado estamos acompañando para que las mujeres no estén solas. Tenemos la aplicación Seguridad Provincia para que las víctimas de violencia puedan hacer denuncias anónimas y sin ir a la comisaría, y la línea 144”.

Ante esta inclusión en la economía discursiva oficialista de los temas de género, ¿por qué un gobierno de derecha, neoliberal, busca apropiarse de demandas del feminismo? ¿Ante qué operaciones de construcción de sentido nos enfrentamos? ¿Estamos ante un cambio de rumbo en las políticas públicas de un gobierno que desfinanció año a año todo tipo de programas para combatir y erradicar las violencias hacia las mujeres, o estamos ante una nueva adaptación del relato hegemónico para engordar el sentido común, haciéndose eco de ciertas demandas pero no atacando las lógicas fundantes del sistema opresivo?

Como sostiene Michel Foucault, siempre que hay poder, hay resistencia. Ante la irrupción de les feminismos como sujetxs que vienen a repolitizar una escena despolitizada por el poder y las elites, ¿cómo la derecha dominante busca nutrirse de estas resistencias para hacerla funcional al poder?

¿Por qué Cambiemos levanta esta bandera ahora?

En principio, porque le conviene. Anteriormente, en CLV leíste un muy buen análisis sobre cómo Cambiemos va de la individualización al ‘vos’. Todes sabemos que el relato macrista se construye mediante encuestas, focus group y big data. Para quienes pergeñan el rumbo de la coalición, hoy se asiste a una nueva preeminencia de las políticas de la reputación, donde les polítiques se vuelven, sobre todo, superficies. Seres mirades, calificades y rankeades en el espectáculo del mundo.

Los discursos no son ni neutros ni transparentes, todo el tiempo están siendo puestos en juego y tensionando sentidos desde posiciones asimétricas de poder, en determinado momento y bajo determinadas condiciones históricas. Posterior al G-20, las palabras de Mauricio Macri, acerca de su esposa Juliana Awada, son gráficas: «Las mujeres estaban encantadas. La mujer tiene un rol fundamental en la familia, en la vida de los líderes”. Y remató, en TN, cuál es el rol en su vida: “No en lo que hago y las decisiones que tomo, sino justamente en mi estado de ánimo”. La derecha conservadora no se permite pensar a las mujeres por fuera del orden familiarista de los mandatos tradicionales: esposas, madres.

En 2018 donde salieron a flor de piel un conjunto de desequilibrios económicos, muchos profundizados o autogenerados por las políticas de transferencia de ingresos aplicadas por el gobierno. Según lo informado por el Indec hace unos días, la economía Argentina está en recesión y lo estará, según el relato oficial, hasta mitad del año que viene. ¿Qué significa esto? Cuando se hilvanan dos trimestres seguidos con pérdida del Producto Nacional (PN), la economía de un país cae en recesión. A la caída interanual del 4,2% registrada en el segundo trimestre del año, se le suma la de 3,5% en el tercer trimestre.

La inflación de 2018 será mayor de 45%, la más alta desde aquel 84% de 1991, momentos en que la economía argentina había virado hacia una convertibilidad que instauró que un peso valía lo mismo que un dólar, y que derivó en la hecatombe económico-político-social de inicios de este siglo. Además, si medimos el acumulado en 3 años de gestión Cambiemos, el número de la inflación asciende a 163%, contra un 121% de incremento de los salarios registrados del sector privado. A eso, hay que sumar que el peso se devaluó un 100% en lo que va del año, sólo superado en el mundo por la moneda venezolana.

El Ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunció que para el 2019, las paritarias no deberían (y no deberán, según el prisma neoliberal con que este gobierno ve la realidad) superar la ‘base’ del 23% previsto como inflación para el año que viene. A lo sumo, cláusula de revisión, que no tiene la obligatoriedad de ejecutarse como la cláusula gatillo. Mientras tanto, según datos oficiales del índice de Remuneración Imponible Promedio de Trabajadores Registrados (RIPTE) que elabora la secretaría de trabajo, entre enero y octubre de este año, los salarios de la economía formal subieron, en promedio, 26,2% contra el 45,9% de inflación en el mismo período. Es decir, un 19,7% de pérdida de salario real acumulado, algo que no se veía desde 2002, cuando la caída fue del 20%.

Con una desocupación en ascenso (el año cierra con un dígito: 9%), el dato de que por cada puesto formal/registrado que se perdió en el período septiembre 2017-octubre 2018, se crearon cinco en negro.  Ni hablar de les jubilades, que tras la modificación de la movilidad jubilatoria avalada por la fracción del bloque de poder que representa en Congreso los intereses del capital local del índice y que la va de opositor (debería ser llamado opooficialismo), son el material de descarte. Según el informe Resultados del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado a principios de noviembre por el Banco Central, en el año las jubilaciones se incrementaron un 28,47%, contra la inflación, lo que implicaría, posiblemente, entre un 15 a un 20% de caída real.

Si nos regimos por los datos oficiales del Ministerio de Hacienda, la deuda pública a fines de 2015 era de u$s 240 mil millones, un 53,6 % del Producto Bruto Interno (PBI). El último dato oficial, del segundo trimestre de 2018, muestra que la deuda trepó al 77,4 % del PBI y un monto total de u$s 327 mil millones.

Con estos números, cómo podés hablarle a una sociedad en términos de futuro, cuando casi la mitad de les niñes y adolescentes que en un lustro o menos se insertarán al mercado laboral, son pobres según un informe de UNICEF. El documento no sólo se refiere a los aspectos económicos, sino a derechos básicos para el bienestar, como la educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y un hábitat. Además, según lo estimado por El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), 13.2 millones de personas se encuentran bajo la línea de pobreza (33,6% de la población) o bien, viven en la condición de indigencia (6,1%). Vale recordar que, el mismo observatorio había estimado que, tras la salida en 2015 del gobierno Kirchnerista, la pobreza era del 29,7% y la indigencia, del 5,7%.

Como se ve, a medida que se van apilando números desastroso, y tomando como antesala las elecciones venideras, la derecha dominante busca producir e instalar en las subjetividades, una realidad tomada como verdadera, donde la recesión sea vista como inevitable, al igual que la transferencia de recursos del sector trabajo al sector capital y legitimar la frase del Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: «En la Argentina nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno». Así, una semana es el protocolo de Bullrich, y otra es ponerse el traje de feminista. Todo suma para modelar subjetividades.

Discursos vs Políticas Públicas

En sus 3 años de gobierno, la coalición Cambiemos ha ido disminuyendo, de manera constante, las partidas específicas para financiar políticas públicas de género. Sin más, de los casi $4 billones que figuran en el presupuesto votado por el Congreso para el año 2019, solo el 0,13% será destinado a distintos programas ministeriales que buscan activamente disminuir las brechas de género que hay en Argentina. Asimismo, tomando el total de programas que contienen políticas destinadas al área para el año siguiente, y si lo comparamos con el presupuesto de 2018, se verifica una caída en términos reales de 19,1%. Lean este dato por demás contundente: en 2019, por cada mujer, el Estado Nacional gastará $11,36, menos que el precio de un boleto mínimo de colectivo en AMBA.

Sigamos con el presupuesto de 2019, que todavía tiene más datos que tirarían por la borda la idea de un Gobierno macrista con perspectiva de género, lo que motivó un reclamo formulado distintas organizaciones que trabajan la temática de género. En un acto del 8 marzo de 2018, la Directora del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) presentaba a Mauricio Macri como “el feminista menos pensado”. Justamente, para 2019, el Instituto tendrá un presupuesto de $234 millones, aproximadamente $23 millones más de lo que recibió en 2018. Esa plata sería, en términos nominales, un aumento del 10,78%, pero si agregamos el promedio de la inflación empleado por el propio Ejecutivo para elaborar el presupuesto (34,8%), el INAM perdería, en términos reales, alrededor de 17,8% de presupuesto. Según el análisis comparativo que realizó el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), mientras el presupuesto para el INAM en 2018 representaba el 0,006% del presupuesto nacional total, para 2019 representa un 0,00005%.

Recientemente, se aprobó en sesiones extraordinarias del Congreso la ‘Ley Micaela’, que lleva el nombre de la joven entrerriana Micaela García, asesinada en abril de 2017 y vuelta a ser asesinada varias veces más por una justicia machista y patriarcal. En ella, se obliga a todes les funcionaries públicos que componen los tres poder del Estado (poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial) a recibir formación y capacitación en perspectiva de género, que estará a cargo del Ministerio de Modernización y del Instituto Nacional de Mujeres. Aún no se conoce si habrá una partida extra para el INAM, o si deberá afrontarlo con el presupuesto antes descrito.

Además, las líneas 137 (atención a víctimas de violencia familiar) y 0800–222–1717 (contra el Abuso Sexual Infantil), ambas dependientes del Ministerio de Justicia de la Nación, contarán con un 24% menos en términos reales, respecto de 2018. Mientras que, lo destinado a la implementación del Plan Nacional de Acción contra las Violencias tendrá una reducción presupuestaria del 55%, en términos reales.

En la Provincia de Buenos Aires, también hay una distancia entre lo mediático y lo concreto. Desde el año 2016, con la gestión de la gobernadora Vidal se inició un proceso de precarización laboral dentro de la línea 144. La línea está formada por un equipo interdisciplinario. Hay compañeras psicólogas, abogadas, comunicadoras, sociólogas, trabajadoras sociales seleccionadas por su experiencia en el tema. Por un lado, la Secretaría tercerizó la atención telefónica a través de Provincia Net, una empresa del Banco Provincia que se hace cargo de brindar los insumos para la puesta en marcha de la línea, al tiempo que contrata a quienes la atienden a través de contratos autónomos e inscriptas como empleadas de comercio.

Cintia Nucifora, delegada de ATE en la línea 144, en diálogo con Radio Sur 88.3, fue clara cuando le preguntaron por los dichos de Vidal: “No tenemos diálogo con Vidal. Hay un compañera que sigue despedida, en mayo nos despidieron cinco compañeras por luchar por la estatización de la línea. Con toda la solidaridad entre compañeras logramos reincorporarlas pero nos queda una por la que todavía no tuvimos respuesta. Y las chicas que fueron reincorporadas, no fueron reincorporadas a la línea. Por eso pongo en duda el compromiso de lo que se está planteando”. Les trabajadores de la línea habían sido despedides por participar en medidas de fuerza, sufrieron sanciones y descuentos salariales, de parte del gobierno provincial.

Según un informe del Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación, entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2018, hubo 139 víctimas de femicidios, siendo la provincia de Buenos Aires la que lidera los números, con 42. Además, María Eugenia Vidal desarticuló y quitó presupuesto a varios programas relacionados con la temática de género. Además, desvinculó Estela Sánchez, responsable del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de la Región V, una zona que trabaja sobre una población de 845 mil mujeres en edad fértil.

Lo personal es político

En momentos donde el poder y las elites necesitan que se instale en el sentido común una visión crítica de la política tradicional, se torna necesario repolitizar la escena. Y hoy en día, nadie expresa mejor esta lucha que el feminismo, porque actúa como una resistencia que disputa sentidos a esa visión despolitizadora de lo cotidiano que busca el poder. Y está más que claro que, quien se considere candidatx presidenciable para 2019, deberá incluir en su agenda la perspectiva de género.

En su libro “La guerra contra las mujeres”, la antropóloga Rita Segato afirma que el Estado es siempre patriarcal, y pese a su capacidad de captura, no puede secuestrar las luchas feministas por entero, ni monopolizar la política. Como bien dijo en una entrevista a Página 12, “El problema de la violencia sexual es político, no moral”. Y las mujeres están descubriendo su capacidad política para disputar sentidos para primero deconstruir esas pedagogías de la crueldad, y luego, construir una contra-pedagogía.

Comenta

Print Friendly, PDF & Email