El discurso de Macri, mucho ruido y pocas nueces

Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Redactor en #Corriendo La Voz
Periodista | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

Latest posts by Juan Agustin Maraggi (see all)

Mauricio Macri le brindó a Santiago del Moro, conductor de Intratables, una entrevista exclusiva a escasos días de las PASO. El actual presidente, durante la hora de entrevista no aportó mucho en números, estadísticas ni proyectos, pero si nos dejó la eterna reiteración de palabras.

Trece son las veces que nombró la palabra Cambio – sin ahondar en qué era- y cinco ‘revolución’. Siete son los ejemplos en los que usó al club que fue presidente, Boca Juniors y veinte la cantidad de veces que se diferenció del Kirchnerismo.

Finalizó el recorrido por la extensa entrevista y cero es el número de propuestas que dejó para trabajar, mientras que nombró doce veces un “camino” por el cual los y las argentinas supuestamente estamos yendo.

Desde Corriendo La Voz analizamos lo que dejó una entrevista con muchas palabras y arreglos pero con sabor a nada.

Las PASO ya están a la vuelta de la esquina y las diferentes listas van cerrando sus campañas con diversos actos en pos de desplegar sus ejércitos de fiscales para el fin de semana.
El Macrismo viene de unas semanas agitadas, las encuestas electorales no fueron publicadas – como suele pasar – en las primeras planas de los medios el domingo pasado y su principal candidato para la provincia de Buenos Aires, Esteban Bullrich, estuvo embarrándose la cancha con cada entrevista que daba o palabra que decía. En esos mismos días se vendieron reservas a nivel histórico para los últimos años – la segunda más grande desde 2003- y Santiago Maldonado se transformó en el primer desaparecido de su gestión.

Los y las candidatas del PRO empezaron a disminuir su imagen en las encuestas por lo que tuvieron que sacar la ‘artilleria pesada’ para remontar los números. María Eugenia Vidal salió por toda la provincia a hacer campaña junto a Elisa Carrió, quien encabeza las listas en la Ciudad Autónoma. No sólo eso, sino que un día después de la grabación del presidente en Intratables, María Eugenia Vidal se hizo presente en sus estudios para salir al aire sin ser candidata en éstas elecciones.

Después de cerrar la Campaña con un acto en el microestadio de Ferro, grabó para el programa Intratables una entrevista en la Casa Rosada donde el primer mandatario habló de su familia, de la educación, de la economía, de su secuestro durante los noventa y finalizó dando un mensaje a los y las argentinas con los ojos llorosos.

Santiago del Moro, fue el encargado de sentarse frente a él. Para muchos medios tuvo un desempeño mejor imposible, pero nada se encuentra más lejos de la realidad. No existió ningún tipo de profundización ni abordaje interpelador, el entrevistado bailaba al son de las preguntas, mientras iba evitando – con paso poco disimulado-  aportar información alguna ante lo consultado.

Del Moro inició su presentación agradeciendo la libertad que su canal le daba para poder preguntar y expresar lo que quisiera cuando quisiera, y se presentó como representante de los argentinos. Además, se auto-definió como un desencantado de la política en varias oportunidades. Con una introducción de tal magnitud uno podría pretender un recorrido analítico complejo sobre la situación actual, pasada y futura del país, pero sólo sirvió como pantalla para medir y las repreguntas que Del Moro realizó sólo fueron a favor del mandatario.

El cambio como ambigüedad en sí mismo.

El discurso de Macri no le escapó a lo que nos tiene acostumbrado el PRO en general, la reiteración de las mismas palabras en un sin fin de diversas respuestas; cambio, revolución, camino, diálogo. Fue Durán Barba quien le prohibió a los candidatos y candidatas de Cambiemos hablar de economía. Y Macri lo tomó tan en serio, que no aportó ningún dato, sino discursos poco probables o demostrables sobre la realidad del país.

Enmendados en ésta postura discursiva, Macri aludió al cambio más de trece veces, pero nunca profundizó a qué se refería con él o cómo se lograría, salvo cuando se distanció del Kirchnerismo.

El cambio, es, desde su perspectiva más una palabra que algo que puedan definir: “Llegamos a tomar el poder y no sabíamos cuál era el punto de salida, porque no había un sistema de información, había un estado desfalcado, destruido (…) Bueno, hicimos pie, en diecinueve meses giramos el transatlántico enorme que es un país en la dirección correcta, por eso el mundo nos recibió, nos felicita. Pero todos sabemos que no alcanza. Y recién comenzamos el camino  a recorrer y no podemos parar, yo no puedo parar. Hasta que el último argentino tenga la oportunidad.  Es lo que me desespera, lo que me desvela y en lo que estoy comprometido”.

Lo interesante del discurso, más allá de la utilización del término ‘tomar el poder´, es la falta de explicación sobre qué representa hacer pié o haber ‘girado el transatlántico’. ¿Es el ajuste?, ¿achicar el bolsillo de los y las trabajadoras?, ¿endeudar al país?, ¿cuál es?.

Además repitió insistentemente : “Ahora tenemos un INDEC que dice la verdad. Dice la verdad de la pobreza, de la inflación, de los números de la economía, porque si eso no está sobre la mesa es imposible que podamos corregir […] Bueno, ahora sabemos cuál es el nivel de pobreza, 1/3 y lo que estamos haciendo es las dos cosas para bajar la pobreza; mejorar la educación pública, que realmente sea igualadora de oportunidades y generar empleo. Son las dos cosas en las cuales estamos abocados”.

Entonces, en éstos términos, el ‘cambio’ viene a ser la diferenciación con los números del Kirchnerismo. Se habla de educación y trabajo pero no cómo se genera, ni se indican datos que lo validen.

Más allá de las idas y vueltas discursivas del presidente, dejó en algunos números y dichos algunas perspectivas del ‘Cambio’ sobre la mesa; ” llegó porque hoy se dialoga desde el primer día. ¡Las cosas que hemos sacado siendo minoría en el Congreso! […] tenemos un acuerdo nacional para la revolución de la calidad educativa, para la lucha contra el narcotráfico, para la energía, para la minería. Lo hemos hecho después de años. […] estamos haciendo el plan de infraestructura más importante de la historia con un carácter absolutamente federal. Especialmente con un Plan Belgrano para el Norte y ahora estamos preparando un Plan Patagonia para el Sur”.

De lo que recién citamos, más allá de la grandilocuencia con la que lo expresó, poco es información o datos concretos. El presidente habló de la extracción del litio y de los paneles solares evocando números a la ligera, de la misma forma que cualquiera de nosotros y nosotras podría hablar de los procesos de producción del vino en Mendoza después de una visita guiada. Lo único concreto, hasta ahora de lo citado, corresponde al Plan Belgrano, aquél que se esgrimió en campaña como la revolución para el Norte Argentino y su incorporación a los mercados modernos.
Sin embargo, el ajuste llegó también al Norte, según Página 12, de los 85.000 millones que Macri prometió por año para éste Plan, éste 2017 sólo se presupuestaron 41.000 millones, mientras que el año pasado por transferencias y demás decisiones políticas la partida fue cercana a cero. Es decir, se transfirió mucho de lo esperado para el Belgrano para obras en la Ciudad porteña y sus alrededores. 

Los problemas con éste plan no terminan aquí, mediando el segundo año de gestión nacional, las instituciones que lo nuclean todavía no han definido públicamente cuáles son los problemas a solucionar y cómo se podría hacerlo. La investigación de campo que debería realizar un proyecto que se presenta – a priori – como una solución importante a uno de los tantos problemas históricos del país, parece no existir. No sabemos cómo se planea atacar los problemas de las diez provincias del Norte del país y ni siquiera si se encuentra bien delimitados cuáles son y a cuánta proporción del universo afecta.

Jorge Neme, funcionario en Tucumán y sociólogo, denunció en el diario Clarín la falta de avances del Plan Belgrano como una nueva derrota para el Norte. Según Neme, en vez de avanzar hacia el desarrollo, los fondos se desviaron hacia las zonas más urbanizadas y pudientes del país y las inversiones hacia el Norte no sólo no aumentaron, sino que se disminuyeron del 46.3% en 2015 al 33.9% en 2016. A su vez, la página de Chequeado, realizó dos investigaciones (1 y 2) sobre éste Plan, su partida presupuestaria y cuánto se destinó realmente comparándolo con la ejecución realizada.

En la cita, además, el presidente nombró la existencia de un ‘acuerdo nacional para la revolución de la calidad educativa’ y luego volvió a hablar de educación en reiteradas oportunidades. Presuponemos que se refiere al Plan Maestro, presentado por Esteban Bullrich, que, según Verbitsky, tiene como uno de sus objetivos la eliminación de la Paritaria Nacional Docente. Como Macri no incursionó mucho en explicarlo – y sus candidatos tampoco – recomendamos leer la investigación que realizaron Carlos AndújarMiguel Andrés Brenner sobre qué significa y representa éste plan.

Pero Macri no sólo no volvió al Plan Maestro, sino que en las reiteradas oportunidades continuó hablando de la educación omitió dar datos certeros y también, decir la verdad.

“Los buenos trabajos – dijo el mandatario- vienen de la buena educación. Y hoy los nuevos números que hemos puesto en ésta Argentina de la verdad dicen que solamente 1.5 chicos de cada 10 (…) logran adquirir un buen trabajo cuando terminan el Colegio. Porque la mitad no termina y de la mitad que lo hace, sólo el 50% entiende los conceptos básicos de matemáticas. Pero soy optimista porque la misma situación, con un poco de tendencia menos decadente, es la que heredé cuando asumí en la Ciudad de Buenos Aires”.

Luego continuó explicando que con Esteban Bullrich logró revertir la tendencia migratoria de la educación pública a la privada. Lo cierto es que la tendencia cambió, en eso no miente Macri, en lo que falta a la verdad es para qué lado. Durante su gestión en la Ciudad, la educación pública bajó su presupuesto en reiteradas ocasiones, mientras que los subsidios a diversas instituciones educativas privadas o semi-subsidiadas, aumentó considerablemente. Hace tan sólo un mes, nuestro compañero Fernando Paludi, apuntó a ésta cuestión en una investigación de gran profundidad. Recomendamos leer los datos desde ahí para no volver a repetirlos innecesariamente.

Podríamos continuar debatiendo o nombrando aquellos datos o consignas que Mauricio Macri expresó durante ésta entrevista y que no encuentran asidero en la realidad. Dejamos para después de las elecciones el análisis sobre la perspectiva neoliberal que encadenó a cada una de sus frases durante la grabación con Del Moro.

En una entrevista de una hora, nos quedamos con un sabor que ya conocemos casi de memoria, el de muchas palabras, muchas consignas engañosas y pocas propuestas y proyectos que beneficien al pueblo argentino.

Para nuestra tranquilidad, según el presidente, la pobreza no es un problema estructural, sino un estado y él viene a liberarnos: “Yo no vengo a perpetuar en la pobreza a la gente y tenerlos en la leve subsistencia. Yo vengo a liberar a ese argentino que quiere que le abran una puerta para salir de la pobreza. La gente no es pobre, está pobre, y lo que hay que hacer es ayudarla a salir de ese estado para poder progresar con su propio aporte”.

Ahora si, no es necesario debatir propuestas concretas sobre cómo está el país y hacia dónde va el timón, todo queda más claro.

Comenta

Print Friendly, PDF & Email