#Literatura El antídoto para la realidad

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    Nadia Benitez
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    Nadia Benitez

    Redactora at Corriendo La Voz
    Licenciada en Comunicación Social. El staff de #CLV me llama "Pepe". Manija de la música, sobre todo, el rock. Fundamentalista del Fernet (Branca) y eternamente Mafaldista.

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    Acá estamos. De cara a la gran puerta. Se dice que al abrirla, un mundo nuevo cae rendido a nuestros pies. ¿Allí se halla la solución o en realidad se pone en juego el enigma? Lo cierto es que una vez que se abre, se desprende un laberinto de infinitos caminos. Desde los primeros pasos, las imágenes se empiezan a suceder. Algunas borrosas, otras más claras. El recorrido arranca y distintas sensaciones se mezclan entre sí. Sin embargo, no hay dudas de que al llegar al final del trayecto, ya no volveremos a ser los mismos.  Una realidad paralela a la presente en la que se experimenta la imaginación y en donde todo es posible: el libro.

    “Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe”, se encuentra entre las frases más célebres del escritor argentino Jorge Luis Borges. ¿Por qué Corriendo La Voz decidió destacar en esta ocasión al reconocido autor? El pasado domingo 24 de agosto, el creador de “El Aleph” habría festejado su 115 aniversario de nacimiento. Sin embargo, esta fecha adquirió hace dos años un significado especial para la cultura nacional.

    Borges nació el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires y es reconocido hoy mundialmente como uno de los escritores más influyentes del habla hispana. La habilidad de su pluma refleja un estilo literario que logró trascender en tiempo y espacio, de manera tal que aún se sigue recreando. Cuentos, ensayos, guiones y poemas representan la mayor parte de su trabajo.  Con la intención de distinguir sus obras excepcionales, la fecha de su nacimiento fue declarada Día del Lector.

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    Se trata de un homenaje que fue establecido a través del Congreso de la Nación el 27 de junio de 2012 por medio de la Ley 26.754. Asimismo, en el Día del Lector, se celebra la práctica de la lectura, priorizando la importancia de promover tal actividad como también la democracia a través de la realización de actos de divulgación de las letras. Para tal fin, se deberá tener en cuenta la trayectoria y las diversas obras de la máxima figura de la literatura argentina.

    El proyecto de ley había sido impulsado por el senador porteño Samuel Cabanchik en agosto de 2011 y fue aprobado por unanimidad en la legislatura y promulgado por el Poder Ejecutivo Provincial. Cabe destacar entre las líneas del proyecto: “La democracia presupone y necesita de ciudadanos lectores que sepan entender y manejarse en el cúmulo de textos que se producen en la actualidad. Para ello, no basta sencillamente con saber deslizar los ojos por el texto, sino que es preciso saber decodificar significados, voces e intenciones”. La legislatura porteña había reconocido esta fecha como el Día del Lector desde 2008. No obstante, fue recién a partir del 24 de agosto de 2012 que tal día obtuvo su alcance nacional.

    Quien se haya adentrado en el universo borgiano, no puede negar su crítica siempre tenaz frente a la política. No pudo dejar éstas posturas de lado en ningún aspecto de su vida, mucho menos en la escritura. Aún así, logró hacer eco de un mundo paralelo al que conocemos y que continúa resonando en alguna parte de nuestra memoria. Fantasía, metafísica y subjetividad, el cóctel perfecto para asegurar la atención del lector y exigir su participación de manera constante. Murió el 14 de junio de 1986 no sin antes convertirse en un ícono de la literatura contemporánea a nivel mundial.

    Un siglo de las luces cortezianas

    ¿Simple coincidencia? ¿Pura casualidad? El destino quiso que mucho tiempo después se recordara a dos grandes maestros el mismo mes. En el marco del Día del Lector, la figura de Julio Cortázar no pasó desapercibida. No porque se lo compare con Borges, ya que cada uno supo trascender en la historia con estilos totalmente distintos, sino porque el martes 26 de agosto se cumplió el centenario del nacimiento del cronopio mayor.

    Un siglo. Cien años de magia que volverán a desplegar sus encantos cada vez que se lea alguna de sus obras. Este escritor apasionado por la literatura, nació en Bruselas, Bélgica, en 1914 de manera accidental en los albores de la Primera Guerra Mundial. De todas formas, no hay documento, ley, espacio o límites geográficos que puedan negar que Cortázar fue un escritor profundamente argentino, tanto por los temas que trató como por el entusiasmo y la evolución que significó para nuestro lenguaje toda su producción escrita.

    Los homenajes no cesan y, afortunadamente, son muchos los que consideran la importancia de mantener a estas figuras emblemáticas en la memoria colectiva. El día en el que Julio hubiera cumplido 100 años, se desplegó un programa de actividades con motivo conmemorativo, llevado a cabo por el Ministerio de Cultura del Gobierno argentino.  Entre ellas, se destacó la exposición del Museo Nacional de Bellas Artes, con una sección única integrada por más de 5.000 piezas que incluye fotografías, documentación y varias películas en súper 8.

    Otra de las alternativas se desarrolló en la localidad bonaerense de Chivilcoy, donde el autor vivió algunos años de su juventud dando clases de literatura en colegios. Allí se inauguró el Museo Cortázar, un espacio cultural que abrió sus puertas especialmente para esta fecha y que cuenta con colecciones y muestras temporales.

    El creador de Rayuela creció y vivió en la Argentina toda su jueventud pero en 1951 partió a París definitivamente. El país europeo alojó con los brazos abiertos a un Cortázar ya adulto que comenzó a tener otra perspectiva de la vida política y literaria. Esta mutación en las formas de pensar del escritor, brotó en los años ’60 y se vio plasmada en sus obras de por entonces, como El Perseguidor, Los Premios. la ya mencionada y consagrada por los críticos Rayuela (1963), donde se propuso además de contar una historia de desarraigos y búsquedas, cambiar la forma novelística misma.

    006La mitad de su vida en tierra americana y la otra mitad en suelo europeo. Por eso, Francia cuenta a Cortázar entre las filas de sus eminencias y no se quiso quedar afuera de los festejos por su centenario. Los homenajes comenzaron allí en marzo, algunos meses más temprano que aquí. El sitio elegido fue el Salón del Libro de París, que tuvo en esta edición a la Argentina como país invitado de honor.  La cita literaria francesa se lució con una muestra fotográfica de 15 imágenes inéditas realizadas por Sara Facio, autora de los retratos más conocidos del escritor y de otros personajes iluestres de nuestra cultura. Por su parte, el dibujante Miguel Rep pintó un mural en vivo y durante dos días, en el que ilustró la línea de tiempo de la vida y la obra de Cortázar.

    Tan sólo basta con ser partícipe en uno de sus cuentos, leer uno de sus poemas o identificarse con alguna de sus novelas, para empezar a creer que es posible quebrantar las fronteras de la realidad. En pocas palabras, de eso se trató la obra corteziana: romper estructuras hábilmente obstinadas en perdurar y crear otras nuevas, donde lo insólito y lo extraordinario también pudiera tener lugar. La clave narrativa radicó en sus ganas testarudas de romper lo establecido: puertas que se abren, caminos inesperados, alteración de los hábitos y conductas, relaciones impensadas entre las cosas y las personas, nuevos horizontes.

    Borges y Cortázar. Los recordamos por lo que significan. Porque hoy nos representan mundialmente. Por la originalidad de los textos y sus insistentes anhelos de innovar. Porque abandonaron este mundo hace años y sin embargo, sus producciones siguen siendo elegidas una y otra vez. Porque gracias a las mañas de sus plumas, hoy podemos celebrar el Día del Lector. Porque reivindicamos el valor de la lectura. Y porque sabemos que, cuando  este lado de la realidad se torne turbulento y sin remedio, existe un refugio; la posibilidad de transportarnos muy lejos con tan sólo abrir una puerta. ¡Gracias por esos viajes inigualables, querido libro!

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