El aborto en el varon: problematizar roles y deconstruir lugares comunes

Gustavo Escobar

Gustavo Escobar

Redactor at Género
Licenciado en Comunicación Social | Docente | Comunicador Popular | Vegeta | Risas con Tío Grandpa.
Gustavo Escobar

Desde hace dos semanas que el debate sobre la legalización del aborto está marcando la agenda del Congreso Nacional. Motorizado por la campaña que las diferentes colectivas feministas están protagonizando en todo el territorio nacional y más allá del mismo, el histórico reclamo del movimiento feminista marcó la agenda del último tiempo en las calles, escuelas, festivales de cine, lugares de trabajo, protestas sociales y laborales, y por supuesto, en los medios de comunicación. Desde el opinador serial, que de todo tiene que dar su punto de vista (sin siquiera esperar a ser consultado), hasta personas cercanas a nosotros y nosotras comienzan a hablar de “el tema”. Esa práctica que siempre supimos que se llevaba a cabo, y que en muchos casos elegimos como sociedad mirar para otro lado, ahora ganó estado público.

Ahora, el aborto nos marca la agenda. Más allá de los memes sumamente graciosos sobre el bebito y sus deseos de ser ingeniero, hay espacios y lugares que merecen el debate, la charla y la reflexión. El varón y cómo se posiciona ante el aborto es un tema a discutir, con la atención necesaria en no ocupar espacios que no corresponden. El debate tiene que ser entre varones. No hace falta salir con grandes pancartas a la calle, ese espacio que como varón ya lo tenemos dado. Es necesario encarar la discusión con nuestro propio cuerpo, nuestra propia individualidad y de allí discutirla y deconstruirla con otros cuerpos, con otros varones a los que el aborto les toca de costado, justamente porque nunca se hicieron cargo de muchas cosas que hacen a los vínculos empáticos.

El taller de varones “Hablemos del aborto” se desarrolló en el barrio porteño de San Telmo, y en una tarde agobiantemente húmeda, más de 30 varones, algunos pertenecientes a organizaciones políticas y sociales y muchos otros independientes, nos juntamos para sumar, desde el lugar que social e individualmente tenemos, al debate sobre el aborto. ¿Cómo responde un varón ante los cuidados del cuerpo o la cuerpa de la otra persona con la que se vincula? A partir del hecho de tener pene, ¿qué privilegios y autonomías del cuerpo nos permite la sociedad y no así a aquellas personas potencialmente gestantes? Cuando existe la decisión de interrumpir un embarazo no deseado, ¿qué lugar ocupa, debería ocupar y que otro lugar no debería ocupar, el varón? El deseo materno, ¿es individual? ¿Existe? ¿Es una construcción social? ¿Y el deseo paterno? ¿Somos verdaderamente libres de decidir sobre nuestros cuerpos?

En ronda, escuchándonos atentamente, mirándonos a los ojos, sintiéndonos parte de un colectivo que intenta otra manera de transitar ese camino de “lo masculino”. Pañuelos verdes que rodeaban el espacio, situándose en mochilas, cuellos, muñecas. Sentirse parte de un debate que se está dando en la sociedad pero que también se debe dar en el interior de este sujeto social llamado varón que, aunque con diferencias, posee privilegios que la otra mitad de la población no los tiene.

Matías, integrante del Colectivo de Varones Antipatriarcales de Capital Federal, cuenta cómo salió la propuesta del taller: “la idea es aprovechar que las compañeras están poniendo en agenda, tanto en agenda parlamentaria como social, el tema del aborto y poder charlar entre los compañeros, pero también de forma abierta con otras personas que tenían ganas de sumarse y debatir este tema”.

El colectivo de Varones de CABA forma parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y desde ahí se suma al debate, dejando el rol protagónico a las compañeras y haciendo foco en los varones. Como sostiene Diego, también miembro del colectivo: “es fundamental poder problematizar el tema entre nosotros, es decir, el rol de los varones, sin tener que estar a la espera de que las compañeras nos digan qué es lo que tenemos que hacer, qué lugar tenemos que ocupar, o sea no darle otra tarea más al colectivo feminista o de mujeres”.

El taller tuvo tres momentos, uno inicial en el que se plantearon algunas frases y afirmaciones para problematizar algunas de ellas. Luego se trabajó en grupos para profundizar el debate en torno a algunas preguntas y textos que sirvieron como disparadores para llevar conclusiones al espacio final de plenaria. Lo fuerte y rico que dejó el taller es el pensar cuál es el rol del varón y cómo interviene en esta situación. ¿Es fácil para el varón correrse de su rol protagónico? Si el varón-cis-heterosexual es criado para siempre ser el protagonista y la voz cantante de los reclamos, ¿cómo se posiciona cuando tiene que acompañar? Como afirma Joaquín: “Los varones tienen que empezar a discutir concretamente cual es el rol de un acompañamiento, pero no es prioridad de la agenda feminista”. Esto significa que es entre varones que se tiene que dar la charla, debatir profundamente y evitar modalidades patriarcales de “acompañar”. Para que se entienda, las mujeres no necesitan la ayuda del varón, es éste el que debe replantearse su práctica cotidiana y deconstruirse desde otras perspectivas. Continúa Joaquín: “No ponerte a discutir con tu compañera sino anclarse en otros lugares, como éste, donde no hay compañeras, pero sí podes empezar a interpelar a otros varones. Ese es el rol activo que me parece los varones se tienen que dar”.

Plasmarlo en la práctica cotidiana militante

Cuando se habla del aborto, de la autonomía de los cuerpos y cuerpas disidentes, un manto cubre todo el debate y es la figura del Estado. Ese ente que regula, controla y sojuzga aquello que interpreta como salido de la norma. Las mujeres saben, y mucho, de este avasallamiento histórico. Como también todos esos cuerpos que transgreden la norma de lo establecido. Eso también salió en el debate. Los cuerpos y cuerpas. Sus cuidados, su erotismo y placer. ¿Por qué no se habla de anticoncepción masculina? ¿Cuánta información sobre la práctica de la vasectomía hay en general? La educación sexual, ¿sigue reproduciendo una lógica binaria y heteronormativa en donde la mujer tiene el rol reproductor y se anula su capacidad de goce? ¿Qué sucede con el uso del preservativo sólo desde una mirada de evitar el contagio de enfermedades? Estas preguntas sonaron y resonaron en el debate y taller del sábado, sabiendo que quedará mucho por hacer pero que se está viviendo un momento histórico trascendental y se debe plasmar este hecho social en lo cotidiano de cada uno.

También contó con participantes de otros espacios que actualmente viven en Argentina y eso le dio un valor agregado al poder intercambiar miradas y sensaciones. Es el caso de Leonardo, procedente de Colombia que lleva seis años viviendo en la Ciudad de Buenos Aires y tres participando de la Asamblea Abierta de Varones en Reflexión. En cuanto a su mirada de lo que se vive en Argentina lo plantea de manera tajante: “Si lo pienso respecto a la sociedad colombiana, es un montón. Esto es algo que está a años luz de que llegue allá”. Y en cuanto al taller plantea la necesaria discusión en relación a quienes no pasan por la situación puntualmente: “Me parece que es importante que empecemos a poner el cuerpo en la discusión del aborto, de los cuerpos no gestantes, eso me parece súper productivo”.

La responsabilidad de los cuerpos no gestantes fue el eje de este taller, más allá de otras discusiones ricas que se dieron. Este rol que se da desde lo personal pero que también recae en lo social. Damián, en la plenaria final afirmaba sobre la responsabilidad que debe tener el varón para estar a la altura de la discusión: “de estar en tema, de discutir con las compañeras, de formarse dentro de las organizaciones. Porque de lo contrario siempre que haya una situación de aborto en las organizaciones va a ser responsabilidad de las compañeras porque los varones no tenemos las más puta idea de qué pasa cuando una piba del barrio está atravesando una situación de aborto. Entonces tenemos que debatir, sentarnos con las compañeras y vivir momentos incómodos, de meter la pata, que nos caguen a pedos. Y así aprender. O sino, estamos en una posición políticamente correcta de decir: bueno, hacemos lo que ustedes nos digan”.

Salirse de la comodidad de lo políticamente correcto

Se sostiene que si no te incomoda, tu feminismo es de moda. Y eso lo sostienen los varones de los diferentes espacios, organizaciones e independientes que van deconstruyéndose en su cotidiano. Deconstruirse genera incomodidad. Correrse de la norma aísla muchas veces, pero también vincula con otras personas que están en la misma. En el debate interno constante para replantear nuevos vínculos, nuevas maneras de sentir y nuevas formas de cuidarse y cuidar de otro, otra, otre.

El taller cerró con un gran aplauso colectivo, con la expectativa de poder llevar todo lo charlado a los espacios en los que cada uno de los participantes activa. Ya sea un espacio militante, como lo puede hacer el lugar de trabajo, estudio, la familia o el grupo de amigos. Llevar la práctica consciente de una militancia con perspectiva feminista.

Diego, quien llevó adelante el taller y la dinámica de los grupos, concluye al final sobre el taller mismo y el espacio del colectivo de varones: “es un espacio abierto para que puedan venir organizaciones o compañeros independientes y participar de los talleres, debates y de cara al encuentro que vamos a tener este año en la ciudad de Buenos Aires, el Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales. Un poco esto va en esa idea, ir agitando para que en noviembre podamos ser un montón y cada vez esta transformación sea cada vez más potente y poder tener un rol, desde nuestra propia agenda, con una perspectiva feminista, acompañando y articulando de las formas menos patriarcales posibles, con los demás colectivos desde la disidencia, desde el movimiento de mujeres, teniendo una relación más equitativa y no imponiendo nosotros la agenda, sino construyendo la propia”.

Este taller, como muchos otros que se van dando desde diversos y diferentes espacios de varones, plantea la necesidad de rediscutir el rol del varón. Romper esos modelos que pregonan una masculinidad hegemónica que está muy alejada de lo que muchos cuerpos autopercibidos como varones sienten y ven en su realidad del día a día. En este caso, el tema nos toca de costado, pero hacerse cargo de ese lugar también es un desafío. Y una tarea necesaria si se piensa lo que afirma Diego: “Este taller viene a poner un granito de arena más en esta discusión. A los varones, a los cuerpos socialmente varones o los cuerpos no gestantes, nos toca desde un costado. Entonces, el rol de acompañar, o de qué lado acompañar, los cuidados a la hora de los vínculos sexoafectivos, la responsabilidad que nos cabe en esos cuidados, un poco la idea es esa, charlar de estas cosas entre nosotros”.

La humedad del sábado continuaba y la lluvia se hacía esperar para que al fin el otoño se nos hiciera presente. Pero en este presente, el color verde de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito va ganando cada vez más espacios y más voluntades. Los memes seguirán haciéndonos el día, los dogmas intolerantes seguirán aplicando discursos fundamentalistas. Lo cierto e importante es que el pañuelo verde gana protagonismo, desmenuza artimañas conservadoras y está reubicando lugares y roles. Habrá que estar a la altura de las circunstancias. Macho, correte un cacho que ya demasiados desastres hiciste.

 
 
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