#Cuentalo Yo sí te creo, hermana

Gabriela Krause
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Periodista | Escritora | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
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Lo cuento yo porque ella no puede“. Ella tiene un nombre, dos nombres, tres nombres. Ella es todas las que no volvieron a sus casas, sí, que se volvieron emblemas, pero también es esa amiga que no se anima a contar, esa vecina que aún no reconoce el abuso que vive, esa hermana que tiene miedo de decir la verdad, su verdad. #Cuentalo es la voz de todas. Es la marea que viene a cubrirnos para que decir Yo también no duela tanto ni aterre como nada.

Estos últimos días, el hashtag #Cuentalo estuvo albergando los testimonios, incontables relatos de horror, de miles de mujeres que se animaron a dejar de callar. Algunas hablan en primera persona, otras le dan voz a una amiga asustada, tantas le dan voz a una mujer que ya no está. En una palabra, simple, que invita a la ruptura del silencio, se halló la manera de dar a miles de mujeres una voz, una cobija, un “no estás sola”, un “yo te creo”.

Después de desayunarnos el fallo por La Manada de San Fermín, en el que se decidió calificar como “abuso sexual” una violación propiamente dicha sólo porque la víctima no habría resistido lo suficiente según las pericias, hubo un revuelo internacional respecto a estas situaciones que vivimos constantemente y que nos obligan -porque la sociedad nos prefiere mansas- a callar. Es así que nos encontramos hermanadas, una vez más, porque la injusticia que nos genera seguir entendiendo que para ser bien cuidada hay que ser vulnerable y buena víctima nos hace reventar de dolor, de impotencia, pero también de sed de cambiar estos paradigmas.

Argentina a la vanguardia

Este martes, Argentina se convirtió en el país que sumó más adhesiones a la campaña, que comenzó en España. Así lo informaban varios titulares: Argentina a la vanguardia de la campaña #Cuentalo. Es curioso: somos un país que gusta de sobresalir. Pero ¿es este un motivo para celebrar? ¿Es este el tipo de récord que queremos romper?

Por un lado, tenemos lo evidente: no queremos ser reconocidas por tener tasas de abusos elevadas. Es horrible entrar a Twitter y encontrarse con tanto testimonio en primera persona. Pero por otro lado, el pequeño logro silencioso: estamos a la vanguardia porque nos estamos animando a hablar.

Más de una persona habrá vivido lo que yo y tanta gente con la que hablé: este hashtag me llevó a enterarme situaciones padecidas por mujeres muy cercanas y de las que no tenía idea. Por otro lado, me llevó a comprender lo que no veo por primera vez: cuando hablamos todas juntas, nos animamos mejor. No es lo mismo gritar sola a los cuatro vientos esperando solidaridad, que gritar juntas desde la solidaridad misma, esa que aún la RAE no se define por aprobar como sororidad.

Yo también fui abusada

El hashtag fue iniciativa de la periodista catalana Cristina Fallarás, en respuesta al fallo de los jueces de Pamplona, pero también en respuesta a una primera mujer que se animó a contar un abuso en primera persona. Virginia Alonso, otra periodista, rompía con su silencio para contar que fue abusada a los 13 años en un viaje a Inglaterra.

Las mujeres periodistas que trabajamos estas temáticas somos muchas. La mayoría de la militancia en cuanto a violencia de géneros encabezada desde los medios de comunicación está contada en primera persona por mujeres. Aparte de ser periodistas, somos personas vulnerables a estas violencias. No es casual que en estos casos nos corramos del rol de comunicadoras para animarnos a decir yo también. Es así que de repente nos encontramos, más de una vez, en una encrucijada entre el yo-sujeto y el yo-investigador. En estos casos, a veces lo mejor es unirlos: hablar en primera persona del dolor que suponen estas situaciones, desmenuzarlo desde el rol periodístico, llegar a la gente como letrada y como persona sufriente a la vez. Por eso es de celebrar que estas iniciativas, que rompen con la pantalla y dan lugar a las mujeres a poder hablar de una vez en primera persona, trasciendan y formen todas juntas una gran voz femenina internacional.

Estamos juntas

No hay otra forma de decirlo: estamos juntas. No nos conocemos, nunca nos vimos las caras, vivimos en distintas puntas del continente: estamos juntas. Sabemos cómo se configura dentro del cuerpo el dolor de escuchar un testimonio y sentirse reflejada en él. Estamos juntas. Sabemos lo que duele el cuerpo y la mente, las secuelas que trascienden al tiempo, las barreras que se interponen entre el deseo y los límites que nosotras mismas nos ponemos por miedo. Estamos juntas. No podemos evitarlo. No nos importa saber qué hacen las demás de sus vidas. Sabemos que nos necesitan: sabemos que necesitan escuchar ese yo te creo. Y les creemos, porque estamos juntas, porque necesitamos, nosotras también, que nos crean.

#Cuentalo es una iniciativa que nace en twitter, y que probablemente vaya mermando, como toda tendencia. Pero no debe culminar ahí, para nada. Debemos seguir retomando la voz de las muertas para que nunca las puedan volver a callar. Debemos seguir escuchando a nuestras hermanas y gritar por ellas cuando no se animen a hablar. Debemos seguir conformando esta enorme red de redes de contención para que cada vez más voces se animen a romper con el gran cerco del dolor. Y contar. Y contar. Y contar. Para que no se olviden, los que nos quieren calladas, de que estamos juntas y cada vez somos más. De que estamos juntas y cada vez gritamos más fuerte.

(*) La imagen de portada es de Nicolás Avelluto.

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