#Cronica La fiesta de Bandalos Chinos en Niceto Club

PH: Leandro Frutos

Blas Martin

Redactor at Corriendo La Voz
Bahiense, daltónico y tesista: tres dolencias crónicas. Docente y comunicador.
Blas Martin

Bandalos Chinos hizo delirar a un Niceto Club que estalló de gente. La banda liderada por Goyo Degano entregó un show impecable que hizo pie en las canciones de su último disco. Corriendo la Voz estuvo presente y te cuenta cómo se vivió la fiesta de jueves por la noche en el ya clásico escenario porteño.

Algo de lo que propone Bandalos Chinos cala profundo en un público amplio y diverso. Sus melodías simples, bailables o su mezcla de estilos que de a ratos nos hace sentir que estamos en medio del rodaje de Grease en 1978 (¡qué banda sonora, por cierto!) y algunas canciones después nos hace headbanguear –suavemente- entre guitarras distorsionadas, disco y funk, generan un sello propio de valor innegable.

La apertura de la noche estuvo a cargo de Esmeralda Escalante (Ainda Dúo), guitarra al hombro, voz y brillos para desplegar en un puñado de canciones una mezcla de rock, canción latinoamericana y cumbia indie y un celebrado cierre versionando Corazón Valiente de Gilda. Con entradas agotadas, en Niceto no cabía una aguja.

PH: Leandro Frutos

Minutos después, Bandalos Chinos daba comienzo a la fiesta. La tríada Ácido, El verano y Lento sirvieron para poner en temperatura al público que tuvo su primer explosión con Super V (con unos vientos y una cadencia bien de la new wave ochentosa) y sus coros “lloré / no estabas al tanto / me fui / no quise mostrarlo” y su primer lento con Demasiado, con Escalante de invitada (“quizas fue demasiado / hablarte del pasado / pedir explicaciones / si está todo tan claro / no quiero ser tu amigo”). La puesta de los Bandalos no es extravagante, un justo set de luces bastó para acompañar las cuerdas, vientos, sintes y voces de Goyo Degano (voz y teclado), Iñaki Colombo (guitarra), Tomas Verduga (guitarra y coros), Matias Verduga (batería), Nicolás Rodriguez del Pozo (bajo) y Salvador Colombo (sintetizadores).

“Nadie me dijo nada de mi pelo azul, bach”, tira desde arriba Degano, con ese latiguillo que viene del ¿centennial? guacho/ guach/ bach que da nombre a su último disco y funciona como forma corta del nombre de la banda. Tema de Susana cortó a la mitad del show con su funkie-disco y sus coros “Me diste la mano / sé que no me lo merezco / quisiera cantarte todo el día esta canción”. La fiesta siguió con la explosión disco Tu Órbita, incluyendo un gran trío de vientos y una ¿ensayada? y simpática coreografía.

PH: Leandro Frutos

Veccar, homenaje a la ciudad que vio nacer a la banda, abrió la parte final del show que tuvo sus picos más altos en la muy coreada Isla (si esa melodía no te hace bailar…) de su EP En el aire (2016), el hit que abre BACH: Vámonos de viaje y un íntimo acústico El Concierto que anunciaba, precozmente, “el concierto ya terminó”. Quedaría el epílogo, con la pionera Nunca estuve acá (de su disco de igual nombre de 2014), para les fans de siempre; la poguera Dije tu nombre y El temblor, con unas guitarras de otro partido, para cerrar definitivamente el show.

Hay quienes dicen que las buenas bandas se miden no tanto por lo que pueden plasmar en una grabación, sino cuánto de eso pueden entregar en un vivo. Bandalos Chinos redobla la apuesta cada vez que sube al escenario: la energía que entregan desde ahí y la réplica de un público necesariamente libre de prejuicios musicales generan una combustión única en la escena indie actual.

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