Nazareno Roviello

Escritor-Periodista- Activista por los DDHH. Me especializo en trabajo carcelario y otras yerbas.
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El 3 de octubre Ecuador amaneció bajo estado de excepción. El presidente Lenin Moreno, por poder constitucional, prohibió al pueblo defender sus derechos. Así, otro país latinoamericano estallaba en crisis. Los antecedentes del correísmo, el acuerdo con el Fondo y los pueblos indigenas en las calles, en un repaso urgente sobre la crisis ecuatoriana. Por Nazareno Roviello y Cacho Bacacela (desde Ecuador).

«Durante el estado de excepción, la presidenta o presidente de la República únicamente podrá suspender o limitar el ejercicio del derecho a la inviolabilidad de domicilio, inviolabilidad de correspondencia, libertad de tránsito, libertad de asociación y reunión, y libertad de información», dispone la carta magna en sus artículos 164 al 166. 

Moreno llegó a la presidencia de la mano de Rafael Correa, ambos autoproclamados defensores del pueblo y la Patria grande. Lo que sucede en Ecuador encuentra una de sus raíces en el gobierno correísta, que en su época de bonanza económica quemó y fugó buena parte de sus reservas: hasta el día de hoy esos fondos públicos siguen en manos de las empresas. Como todo hecho, puede tener diversas interpretaciones, pero lo que importa es el hecho. Los hechos de corrupción se repiten en cada país de latinoamérica y cuesta relatar los acontecimientos entre tantos gritos y discursos donde todos se creen los buenos y justos. 

Lo cierto es que el país dolarizado tiene sueldos poco competitivos para la mirada de EEUU y el Fondo Monetario Internacional, además de déficit fiscal y causas que manchan a todos los gobiernos. De esta manera el presidente en funciones pensó, al igual que Macri en Argentina, resolver algunos de sus problemas tomando deuda. En julio de 2018 llegó la misión del FMI, y en febrero lograron un acuerdo por 4.200 millones de dólares. El organismo, al igual que con el resto de los países con los que acuerda, exige como compromisos el mejorar la competitividad, reformar las trabas impositivas y laborales para facilitar las inversiones privadas y transparentar el estado, es decir combatir la corrupción. 

Foto: David Diaz Arcos

El Informe técnico del FMI del 23 de septiembre sobre la visita de agosto, señala que Ecuador sigue realizando importantes avances en la implementación de su programa económico, que busca impulsar la competitividad y la creación de empleo, lograr más prosperidad para todos los ecuatorianos, proteger a los más vulnerables, fortalecer las bases institucionales de la dolarización y continuar con la lucha contra la corrupción. La implementación firme del programa ayudará a Ecuador a estar mejor preparado ante los crecientes riesgos económicos mundiales. Se espera que las reformas estructurales previstas dentro del programa se envíen a la Asamblea Nacional en las próximas semanas. El equipo técnico del FMI pondrá el reporte a consideración del Directorio Ejecutivo cuando las propuestas legislativas sean presentadas.”

El 2 de octubre Lenin Moreno lanza el paquetazo, que implicó, entre otras medidas, la suspensión del subsidio de 1.300 millones de dólares al diésel y la gasolina, la reducción o eliminación de los aranceles para maquinaria, equipos y materia prima tanto agrícola como industrial y la quita de gravámenes a las importaciones de tecnología, así como el anticipo del impuesto a la renta. Mantuvo  en 12% el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y anunció reformas laborales para facilitar las contrataciones y el trabajo a distancia. Se dispuso, así mismo, que los contratos ocasionales sean renovados con un 20% menos de remuneración, que los trabajadores aporten mensualmente un día de su salario y que se les recorten las vacaciones a 15 días por año, de los 30 que tenían hasta el momento.

El FMI saludó el paquetazo el mismo día: Las reformas anunciadas ayer por el presidente Lenin Moreno tienen como objetivo mejorar la resiliencia y la sostenibilidad de la economía ecuatoriana, y fomentar un crecimiento sólido e inclusivo. El anuncio incluyó decisiones importantes para proteger a los pobres y más vulnerables, así como para generar empleo en una economía más competitiva. El gobierno también está trabajando en importantes reformas destinadas a apoyar la dolarización de Ecuador, como la reforma del Banco Central y el código orgánico de presupuesto y planificación. El personal del FMI continuará colaborando estrechamente con las autoridades para mejorar las perspectivas de todos los ecuatorianos. Se espera que la segunda revisión se presente al Directorio Ejecutivo en las próximas semanas.”

Foto: David Diaz Arcos

Lo siguiente es lo que empezó a circular en medios y redes sociales. El pueblo estalló en las calles, sabiéndose los más afectados por las reformas, y reconociendo que sin los subsidios al transporte la economía popular se verá afectada, mientras se les perdonan deudas a las grandes empresas.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) dirige la bronca como lo ha hecho históricamente y conducen al pueblo a la resistencia. No quieren al FMI, no quieren a Lenin Moreno y, no es un dato menor, tampoco quieren a Correa. 

Ya en estado de excepción, se concatenan escenas que combinan violencia y miseria política: la policía y los militares reprimen sin parar, incluso en zonas de paz o universidades donde la gente busca refugio ante la crítica situación. Algunos militares se niegan a reprimir a la gente y se vuelven contra la policía. Hay siete muertos oficiales y más de 1500 detenidos. Lenin Moreno denuncia un supuesto golpe de Estado comandado por Rafael Correa desde el extranjero, apoyado por su partener Nicolás Maduro. Detienen a ciudadanos venezolanos acusándolos de espías e inteligencia, aunque resultan ser trabajadores de Rappi y otras empresas precarizadoras. Manifestantes del correísmo buscan hacer su jugada política, pero el pueblo indígena se desmarca. Rafael Correa habla desde el extranjero condenando la situación, pero no recuerda el destrato que él mismo tuvo para con el pueblo indígena y los manifestantes que fueron reprimidos durante su gobierno. Pide el adelantamiento de las elecciones, postulándose él mismo como alternativa. A Correa esto le importa especialmente, dado que está pronto a ser juzgado por la causa “Arroz Verde” o “Sobornos 2012-2016”,  una causa que la fundación Mil Hojas publicó exponiendo el aparato paraestatal de recaudación ilegal durante su gobierno que involucra también a Alianza País, el partido que llevó a la presidencia a Lenin Moreno. 

Detrás de esto, aparece la famosa Odebrecht, la empresa brasileña conocida por su poder de cartelización de la obra pública que viene figurando en absolutamente todos los escándalos de corrupción del continente. Esta causa, de más de 390 cuerpos que tiene en su poder la Fiscalía General del Estado, debe determinar la participación ilegal de muchísimos empresarios en complicidad con funcionarios estatales para favorecer tanto a sus empresas como a funcionarios en elecciones. 

Foto: David Diaz Arcos

Nada es lo que parece ni es tan sencillo de resolver: en este reino de la post verdad, nadie es tan bueno como parece. Definitivamente Rafael Correa está apurado por conseguir fueros en un nuevo mandato, dado que los hechos de su anterior gobierno lo persiguen. Mientras tanto, Lenin Moreno, que condenó al pueblo con el acuerdo con el FMI, tampoco puede escapar de los escándalos de corrupción, lo mismo que le sucedió a Dilma con Temer, y a Alan García, ex presidente de Perú que se suicidó cuando lo fue a buscar la justicia para detenerlo. 

Lo que sí conocemos es la autodeterminación del pueblo indígena, que cuenta con la representación más grande en el Ecuador y que, sin apoyarse en ninguno de los contendientes del establishment, siguen luchando por sus derechos. 

Ecuador desde hace dos días vive en un toque de queda con constante represión y persecución, a pesar de haber apelado al diálogo: mientras que Lenin se tenía que reunir hoy con el CONAIE, las Fuerzas armadas seguían reprimiendo en las afueras a los manifestantes. 

El pueblo ecuatoriano demanda y merece la solidaridad internacional y la ayuda de todo tipo en este momento que sufre el bloqueo mediático, la represión, la persecución y la mentira.

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