Conflicto universitario. No hay clases, hay lucha

Bianca Coleffi

Bianca Coleffi

Estudiante de Historia y Comunicación Social. Colabora en Corriendo La Voz y Rock and Ball.
Bianca Coleffi

Hace tres semanas que las clases no empiezan en más de cincuenta y siete universidades del país. Las propuestas salariales son insuficientes y siguen manteniéndose por debajo del índice inflacionario. Los gremios docentes y estudiantes llevan adelante una jornada de lucha que desembarcará el 30 de agosto en la gran Marcha Universitaria a Pizzurno, por aumento salarial y mayor presupuesto.

Desde mayo que no había recibimiento por parte del gobierno hacia los gremios docentes para llegar a un acuerdo salarial, el cual fue propuesto con un 15 por ciento de aumento en tres tramos, 5 por ciento en mayo, 4 por ciento en agosto, y 6 por ciento en octubre. Ésta propuesta fue rechazada y a través de un cuarto intermedio pedido por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), se ofreció una nueva propuesta con un 5,8 en agosto y 4,2 en octubre, que también fue rechazada.

La oferta del gobierno se mantuvo en un 15% y consistió tan sólo en adelantar una cuota. No se puede mantener  la misma propuesta cuando el propio presidente reconoció que la inflación va a estar por arriba del 30% y cuando el dólar se disparó a 30 pesos, producto de las políticas que benefician la bicicleta financiera y la fuga de capitales. Ratificamos el plan de lucha de esta semana, vamos al paro del 21 al 24 de agosto, y a la marcha universitaria del 30 de agosto con todos los sectores de la comunidad universitaria. Lo que hay que enfrentar entre todos es el gran ajuste presupuestario a las universidades, porque recursos hay, tienen que conseguirlos de las retenciones, las empresas energéticas y el sector financiero a los que tanto han beneficiado”, dijo Carlos de Feo, secretario General de CONADU.

Las federaciones de profesores reclaman un incremento salarial de entre el 25 y el 30 por ciento, además de una cláusula gatillo que active una mejora superior en caso de que la inflación siga creciendo.

Aunque los medios hicieron la vista gorda, en muchas ciudades del país todos los días hay movilizaciones en defensa de la Educación Pública y en reclamo de salario y paritarias dignas para los y las trabajadoras de la educación. Las medidas de fuerza en contra de la escasa oferta salarial del Gobierno y el desfinanciamiento que denuncia el sistema universitario, arrancaron el 6 de agosto con el no inicio del cuatrimestre en todas las Universidades Nacionales. Durante la semana del 13 de agosto comenzaron las clases públicas, asambleas, marchas locales y abrazos a Universidades – como a la Universidad Nacional Arturo Jauretche, la Universidad Nacional General Sarmiento y la Universidad Nacional de Quilmes

Del 20 al 24 de agosto se dará otra semana de Paro, seguido de intervenciones callejeras en defensa de la Universidad Pública, y otras intervenciones más en las Universidades de Córdoba, La Plata, Buenos Aires, el Comahue, Bahía Blanca, y otras más.

En la Universidad Nacional de Córdoba, se organizó una marcha para el miércoles 22, convocada por gremios estudiantiles y de trabajadores. El mismo día, en la ciudad de La Plata, habrá movilización y abrazo a la UNLP en el Rectorado. De la misma manera se dará en Bahía Blanca, un abrazo a la UNS a partir de las 10 horas. En la Ciudad de Buenos Aires, luego de la marcha del 16 de agosto, se espera este viernes 24, un plenario de Secretarios Generales en Plaza de Mayo, donde se montará una carpa y también habrá clases públicas durante toda la jornada. Además el día 21 habrá se llevará a cabo un abrazo a la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) para repudiar el acta contravencional levantada por la Policía de la Ciudad contra la profesora Mónica Cragnolini por haber dictado una clase pública.

El panorama pinta de resistencia frente al desfinanciamiento de las Universidades, y los escasos salarios para nuestros docentes. La educación pública no es algo que esté en agenda para este Gobierno, y ha quedado más que claro durante estos últimos 3 años. La estrategia de hoy está en hacernos callar, invisibilizarnos como sector movilizado y con las dificultades que éste contexto nos impide a la hora de trabajar, enseñar, cursar y educar.

La estrategia del año pasado fue generar una división entre docentes y pueblo, aquellos que exigían lo imposible y causaban el daño hacia sus propios hijos impidiendo el funcionamiento de las clases. Hoy sabemos que los bolsillos de ningún docente están como deberían estar. Sabemos que los salarios actuales, y los ofrecidos siguen manteniéndose por debajo del índice inflacionario, lo que los lleva a una mala situación económica.

Los estudiantes queremos tener clases, pero también a nuestros docentes dentro de ellas. Con salarios dignos, llegando a fin de mes sin contar monedas. condiciones dignas de trabajo necesarias para no llegar a situaciones extremas; como la muerte por malas condiciones edilicias. Queremos lo mismo que quieren ellos; mayor presupuesto para la universidad, la ciencia y la tecnología. Queremos ver a nuestros padres y madres; trabajadores de la educación enseñando, y amar hacerlo, siendo remunerados como se debe, por el valor que tiene su profesión dentro del pueblo argentino.

Todavía sigue siendo indefinida la continuación de las clases para las semanas entrantes, aunque se espera una escucha por parte del Gobierno luego de las medidas de fuerza tomadas por la comunidad educativa, que culminarán con una gran Marcha Universitaria el 30 de agosto hacia el Ministerio de Educación.

Defender los derechos conquistados es responsabilidad histórica de las generaciones de hoy. La educación pública con ingreso irrestricto es parte de ellos. Los estudiantes y trabajadores en unidad y en las calles luchan y no lo entregan fácil, más bien deben arrancárnoslo desde las entrañas de nuestro pueblo, y gracias a la historia, eso es prácticamente imposible.

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