#Cine Moana y el nuevo referente de Princesas Disney

Laura Palau
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Laura Palau

Redactora at Corriendo La Voz
Editora de Lado Nerd. Co-editora de Cultura.
Feminista. Fanática de Harry Potter. Amante de los libros, la radio, el cine y las series. Periodista y futura comunicadora.
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Muchos tuvimos una infancia rodeada de las princesas de Disney, como Blancanieves que sobrevivió a los planes malvados de la Reina gracias al beso de su príncipe encantador, o Aurora, la bella durmiente que tuvo una historia muy similar. Sin embargo, las “chicas Disney” fueron cambiando su personalidad a lo largo del tiempo, y Moana, que llegó este año a todos los cines para romper los esquemas, es una de ellas.

Moana es la última película de Walt Disney Animation Studios, cuya protagonista es una chica de 16 años. La joven, que si bien no es una princesa es la única hija del jefe de un pueblo, viaja a través del océano para buscar a un semidiós con el único fin de salvar a su gente. Ella es aventurera, valiente y curiosa: una personalidad totalmente diferente a las primeras princesas de Disney.

Moana

La industria cultural no se mantiene ajena a los cambios sociales. No es la primera vez que los estudios de Mickey crean un personaje femenino que rompe los estereotipos que ellos mismos fueron fomentando a lo largo de los años. No solo se trata de chicas que emprenden sus propias aventuras sin esperar que un hombre las salve, sino que sus historias tampoco giran alrededor de la búsqueda del amor verdadero, o mejor dicho, la espera de aquel.

La ganadora al Oscar, Valiente (2012), es un claro ejemplo. La protagonista, Mérida, es una princesa, y la reina, es decir, su madre, quiere educarla para que se comporte como tal. “Una princesa no usa herramientas de caza… Una princesa no habla con la boca llena… Una princesa no dice malas palabras…” Y una princesa no toma decisiones sobre su vida, sino que los demás deciden por ella. Debido a esto, organizan una competencia entre tres jóvenes, para decidir quién contraerá matrimonio con la hija del rey.

Sin embargo, Mérida alza su voz y se niega a seguir las reglas. Ella es valiente, aventurera, no está preparada para casarse y tampoco va a permitir que los demás decidan sobre su vida. La historia no gira en torno a la espera de un amor, sino al vínculo de madre e hija que se ve estropeado por la falta de comunicación entre ellas.

Valiente

La rebeldía de la joven es lo que rompe todos los esquemas. Este tipo de personalidad no se podía apreciar en las primeras princesas. Un ejemplo es La Bella Durmiente: Aurora se enamora de un muchacho que conoció en el bosque, pero su amor es imposible porque debe casarse con un príncipe, porque sus padres lo planificaron antes de que ella naciera. Pero resulta que el joven que conoció no era ni más ni menos que el príncipe con el que debía contraer matrimonio. ¡Cuánta suerte! El amor y la tradición fueron de la mano.

Pero la valentía y la rebeldía pueden cambiar historias. Una Cenicienta con la personalidad de Mérida no hubiera esperado al príncipe azul para poder librarse de su malvada madrastra y caprichosas hermanastras.

Otra película que sigue un poco esta línea es Frozen (2013). Muchos recordarán la frase de Elsa hacia su hermana, Anna: “No te puedes casar con alguien que acabas de conocer”. Algo típico en las antiguas princesas. A su vez, en esta historia, lo que salva a la protagonista no es el amor del hombre ideal, sino el de su hermana. Nuevamente el eje está puesto en otro tipo de vínculos.

Una película que últimamente está dentro del debate es La bella y la bestia. Bella es una amante de los libros que decide emprender la búsqueda de su padre, sin esperar que otro lo haga. A su vez, el antagonista es un machista que quiere poseerla, pero ella no lo permite. Si bien se termina enamorando de un príncipe, ella hará todo lo posible para salvarlo. No es una historia que rompe los esquemas al 100%, y hay muchos argumentos para ubicarla de un lado y del otro. Pero que se abra el debate sobre la misma significa que vamos por buen camino.

Frozen
Frozen

Con la ruptura de estereotipos no se busca despreciar las historias que formaron parte de nuestra infancia ya que muchos nos criamos con ellas y hasta nos pueden parecer encantadoras. Algunas querrán ser princesas y serán unas eternas enamoradas, pero otras tienen ideales y objetivos diferentes. Se trata de desnaturalizar lo que nos proponen, ser libres y no encasillar a nadie.

Sin embargo, aún hay un largo camino por recorrer, porque todavía estamos hablando de protagonistas que son princesas, y no de simples mujeres que toman el mando de la película. Si no me quiero aburrir esperando en la torre mi rescate, voy a buscar la forma de salir. Si quiero conocer el mundo y no esperar al príncipe azul, puedo hacerlo. Y si no quiero ser princesa, solo una aventurera libre que toma sus decisiones, nadie me lo debería negar sólo porque soy mujer.

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