Carrió vs. Garavano: Una interna con aroma a divorcio político

Pedro Lacour

Pedro Lacour

Periodista | Columnista en Misiones Opina | Colaborador en #CLV | Sociólogo de la Universidad de Buenos Aires
Pedro Lacour

La interna entre Elisa Carrió y Germán Garavano vuelve a poner en evidencia un debate caliente para el interior de la Alianza oficialista. En esta nota, Pedro Lacour analiza sus posibles repercusiones tanto en la Casa Rosada como para afuera de ella.

*/ Son variados los motivos por los cuales, en las últimas semanas, el radicalismo y Elisa Carrió se mostraron incómodos con el rumbo tomado por la política oficial. Uno de los más resonantes fue el affaire en torno a las tarifas. El intento fallido por parte de Mauricio Macri de descargar sobre las espaldas de los usuarios de gas el peso de las devaluaciones de abril y septiembre, volvió a encender la mecha de la discordia al interior de Cambiemos. Y expuso una realidad que salta a la vista: la prioridad del Gobierno lejos está en buscar paliar el sufrimiento de los sectores que se ven más afectados por la crisis económica, como lo demuestran la compensación que el Estado otorgará a las energéticas y el ajuste plasmado en el proyecto de Presupuesto 2019.

Al igual que en abril, la UCR puso el grito en el cielo y despotricó contra una decisión que, adujo antes y aduce ahora, fue unilateral y golpea particularmente a la propia base social del oficialismo: la clase media. “No podemos seguir enterándonos tarde de las medidas oficiales. Si somos una coalición hay que consultar”, le reprochó el senador Luis Naidenoff a Marcos Peña, antes de que desde el Gobierno decidieran dar marcha atrás con la medida dispuesta por el secretario de Energía, Javier Iguacel, que obligaba a los consumidores a transferir directamente de sus bolsillos, en el transcurso de dos años, 10.000 millones de pesos en cuotas prorrateadas a las arcas de las compañías gasíferas.

Pero los chispazos puertas adentro de Cambiemos no terminarían ahí. Finalmente, el pasado martes, después de una seguidilla de avisos y amenazas, Carrió dio el primer paso formal y presentó el pedido de juicio político contra el ministro de Justicia, Germán Garavano. La interna entre ambos proviene de los tiempos en los que una abogada vinculada a Lilita, Mariana Stilman, renunció a la Unidad AMIA, que depende del Ministerio de Justicia, cuestionando duramente su accionar. Esos enconos eran un secreto a voces en los pasillos de la Casa Rosada. Y constituían, como se adelantó en esta columna en el mes marzo una bomba subterránea en el seno mismo de la alianza gobernante. Solo era cuestión de tiempo para que estallara.

Bastó con que Garavano declarara ante la prensa que “nunca es bueno para un país que un ex presidente esté detenido o se pida su detención”, para que Carrió encendiera la chispa y el fuego se expandiera por la pradera. Las palabras del ministro se produjeron cuando fue consultado por el pedido de desafuero de Cristina Kirchner solicitado por el juez Claudio Bonadio. Y, para colmo, un día antes de que la Cámara de Casación dictara la absolución de Carlos Menem en la causa por la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. Motivos de sobra para todo tipo de especulaciones.

AMIA, el pantano argentino
“Este juicio no es por los dichos sino por los hechos”, empieza diciendo la solicitud de juicio político rubricada por Carrió y los demás miembros del bloque de diputados de la Coalición Cívica. La chaqueña acusa a Garavano de mal desempeño y eventuales delitos en el ejercicio de sus funciones. Es una carátula fundamentada en un suceso de extrema gravedad: lo ocurrido con la causa de encubrimiento del atentado a la AMIA, hoy en la instancia de juicio oral, en la cual, apunta Carrió en su presentación, “el ministro no tuvo pudor en intervenir, en una abierta defensa de los ex fiscales de la causa del atentado”, Eamon Mullen y José Barbaccia.

En el escrito de 24 páginas al que tuvo acceso MISIONES OPINA, Carrió vincula a Garavano con distintas maniobras para controlar procesos judiciales y nombrar nuevos jueces. Para Lilita, esos movimientos no podrían tener lugar sin la connivencia con el que quizás sea su enemigo público N° 1: el presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici. La conexión entre Garavano y Angelici estaría dada a través de quien oficia actualmente de abogado de la Unidad AMIA, José Cónsole. Cónsole, afirma Carrió, además de también ser funcionario de Boca, forma parte del Consejo de la Magistratura porteña, condición que desde el vamos lo volvería incompatible con el cargo para el cual fue designado por el Ministerio de Justicia.

La influencia de Angelici en distintos estratos judiciales es, para cualquier habitué de los tribunales, un dato más de la realidad. Y algo que Carrió no deja pasar en denuncia contra Garavano. Por eso apunta contra Juan Bautista Mahiques, funcionario del Ministerio de Justicia y representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura nacional, a quien acusa de haber llegado a ese cargo con la venia del “Tano”. Además, casi a modo de anécdota, menciona que Mahiques, pese a sus funciones como funcionario, logró ser autorizado para integrar un tribunal de la FIFA. Y recuerda que es hijo del camarista Carlos Mahiques, que “el 4 de octubre ha dictado el vergonzoso fallo de absolución de Carlos Menem”.

¿Qué intereses se esconden detrás de la impunidad alrededor del atentado a la mutual judía en 1994, el peor de la historia argentina?

A través de un informe conocido luego de la disolución de la UFI AMIA por parte de la Jefatura de Gabinete, el radical chubutense Mario Cimadevilla, quien se desempeñara como titular de esa Unidad Fiscal hasta su cierre, le recrimina directamente a Macri su nula voluntad de buscar la verdad. Y remarca que “una investigación seria, exhaustiva y profesional sobre el atentado a la AMIA, que incluyese sus profundas motivaciones y la totalidad de los personajes interrelacionados hubiera expuesto una red de promiscuidad indiscriminada de negocios ilícitos apenas ocultos, con independencia de su vinculación directa en la materialidad del atentado”.

El documento cuestiona fundadamente la versión oficial del atentado. Es la que describe la supuesta existencia de un conductor suicida a bordo de una “camioneta bomba”. Cimadevilla acusa al Gobierno de haberse negado sistemáticamente a realizar pericias y examinar otras hipótesis plausibles. “¿Es la necesidad de no investigar el atentado a la AMIA –hace veinticuatro años– lo que frustra el acceso a herramientas de transparencia? ¿O es la de mantener opacos los negocios privado-públicos –de siempre y hasta hoy– lo que impide investigar y prevenir delitos complejos, y arrojar un poco de claridad sobre AMIA? En cualquiera de los dos casos, los muertos, heridos, deudos, vecinos y damnificados por el atentado a la AMIA, pagarán el precio de impunidad de sostener la opacidad de la corrupción en la República Argentina. Las reiteradas y eternas promesas gubernamentales, ante los Organismos Internacionales y sus propios ciudadanos, siguen incumplidas “, señala el informe suscripto por el dirigente radical.

Lo cierto es que un manto de oscuridad cubre desde siempre a todo lo relacionado con el caso AMIA. En su pedido de juicio político, Carrió describe una conversación que tuvo el propio Cimadevilla con Cónsole en el mes de febrero de este año. En un ataque de sinceridad, el abogado le habría confesado al ex titular de la UFI AMIA que había recibido instrucciones precisas por parte de Angelici para direccionar el trabajo de la querella y no acusar en el juicio por encubrimiento a los ex fiscales Mullen y Barbaccia. Cimadevilla denunciaría a Garavano ante la Justicia por ese hecho, acusándolo de incurrir en “amiguismos”. Pocas semanas más tarde, desconocidos ingresaron a su casa y destrozaron su computadora, no sin antes hacerse con documentación ligada a su trabajo. Gajes del oficio.

Fuego amigo
La embestida de Carrió contra Garavano no hizo más que sembrar mayores desconciertos en el Gobierno. “No voy a romper Cambiemos, pero tampoco mi conciencia”, lanzó la referente de la Coalición Cívica, en un reportaje con La Nación +, encendiendo todas las alarmas del entorno presidencial. Todavía molesta por la salida de Mario Quintana del gobierno, Carrió demostró esta semana que no tiene pelos en la lengua para acusar al Ejecutivo de entrometerse en los asuntos del Poder Judicial. Es algo que el macrismo siempre buscó ocultar y que ahora queda expuesto de manera brutal en boca de su aliada clave.

Con Garavano, no es la primera vez que la diputada pone sobre la mesa discordias personales. La estrecha relación de amistad que cosechan Macri y Angelici es una de sus obsesiones recurrentes. Un tema que, de tanto en tanto, vuelve en forma de ultimátum hacia el presidente. “Deberá elegir entre él o yo”, repite la diputada, tanto en público como en privado. Sin embargo, en su rol de embanderada del mandato de regeneración moral  por el cual Cambiemos llegó al poder, Carrió se siente victoriosa: su enfrentamiento con Ricardo Lorenzetti ,  destronado de la jefatura de la Corte Suprema de Justicia de La Nación, forma parte del pasado.

Aunque poco le importe que sea una enemistad peligrosa: Ahora es Garavano quien se convirtió en su blanco predilecto. Aunque poco le importe que sea una enemistad peligrosa: Garavano, al igual que Angelici, es Macri.

El respaldo del presidente a su ministro fue explícito. “Trabajá, no respondas y quedate tranquilo”, le aconsejó Macri por teléfono apenas conocida la noticia del pedido de juicio político en Diputados. También se sumaron voces a favor de Garavano de parte de legisladores del PRO, anticipando que no acompañarán la solicitud de su compañera del interbloque Cambiemos. Muchos funcionarios consideran que en esta oportunidad Carrió traspasó un límite. “No tiene ningún fundamento”, la cruzó el diputado macrista Daniel Lipovetzky. En el oficialismo buscarán la manera de reducir los daños hacia adentro de la alianza de gobierno y conseguir que el juicio político no derive en una grave crisis político-institucional de consecuencias inciertas. La estrategia consistiría en dejar que el tema se diluya. ¿Qué posición tomará Mario Negri, amigo personal de la chaqueña?

Carrió expone de manera descarnada las contradicciones sobre las que se sostiene al principal pilar del relato cambiemita: la supuesta lucha por la transparencia institucional. ¿Una cruzada desinteresada? ¿O, al igual que sus aliados radicales, la líder de la Coalición Cívica busca reposicionarse en la puja de poder al interior de Cambiemos? Pese a no dudar en incluir públicamente a Franco Macri dentro de su Eje del Mal, Lilita guarda un sugestivo silencio en torno a la causa del Correo Argentino, cuya instrucción administrativa esta semana el Gobierno decidió cerrar por decreto. Tampoco se mostró indignada en su momento cuando estalló el caso de los aportantes truchos, escándalo que incluso la salpica. De la selectividad, al parecer, nadie se encuentra exento.

*Columna para Misiones Opina

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