#ARBOLITO “Por todas las Libertades”: un sueño compartido con amigos y canciones.

    Julieta Cantero

    Colaboradora Sección Cultura
    Periodista | Licenciada en Comunicación Social UNLaM
    Julieta Cantero

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    La banda presentó su libro Arbolito, por todas las libertades, de Editorial Planeta en una ronda de mates y facturas entre amigos y medios, en el bar de FM La Tribu.
    Fotos gentileza: Maru Parinello

    Arbolito es una banda que a través de un sonido que mezcla ritmos del folklore latinoamericano y rock, difunde letras que llevan a la reflexión, a la denuncia y a la visibilización de luchas y reclamos de ciertos sectores de la sociedad. En estas páginas, el periodista Diego Skliar se propuso más allá de escribir una mera biografía de la banda, dejar plasmado sus 20 años de viajes, de historia y de crecimiento, relacionada con los sucesos que fue viviendo el país desde el menemismo hasta la asunción de Macri.
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    «Si fuera un libro de nosotros como músicos, como una banda, no sería muy interesante. Lo interesante del libro es que recorre a través de los 20 años de la banda, 20 años de historia, 20 años de un montón de cosas que hizo mucha gente y en las que participamos: aparecen las comunidades originarias, las fábricas recuperadas, marchas, asambleas. Diego se propuso contar los hilos que unen a ésta banda de música popular y todo lo que fue pasando en estos años, que no fue poca cosa», explicó Ezequiel Jusid. Las letras de Arbolito pueden leerse y escucharse como una forma de comunicación de resistencia popular. Su música refleja las luchas que el Estado y el mercado dejan de lado, y sus 20 años de historia pueden dar ya muchos ejemplos.
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    «La gente se acerca a la banda para amplificar sus reclamos y mensajes. Es interesante analizar en perspectiva el rol que cumplieron en varios procesos. Por ejemplo, la primera vez que vino Zanon a Capital para tratar de ampliar una lucha que no era muy conocida fuera de Neuquén, Arbolito tocó, y con ellos tocó León Gieco. Ahí hay un rol importante que la banda ocupa. Otro ejemplo, Moira Millán, referente mapuche, hoy encuentra más lugares donde difundir su mensaje, pero en un princicipio buscó cobijo en ellos para poder amplificar su mensaje y subirse a un escenario», destacó el periodista Diego Skliar.
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    No hay patrón en Zanon Y la cosa parece que marcha bien, Si pasas por Neuquén No te olvides de irlos a conocer, Los muchachos te van a mostrar Como se hace un país de verdad Y como se derrumba La mierda en su tumba Y se ve Un cielo mucho más claro (Fragmento «Un cielo mucho más claro». Despertándonos. 2009)

     
    En sus letras hay denuncia y reflexión, pero también hay fiesta y diversión. El camino de una comunicación alternativa y de lucha estuvo muy relacionada con la elección del nombre. Eligieron llamarse Arbolito, en honor a ese indio ranquel, que como bien cuenta Osvaldo Bayer, amigo de la banda, degolló al coronel Rauch en las pampas argentinas. «Todo lo que nos pasó a partir de llamarnos Arbolito nunca lo hubieramos imaginado. Se nos abrieron muchas puertas más allá de lo musical, que tiene que ver con aprender, con crecer. Gracias a llamarnos Arbolito hemos conocido mucha gente hermosa y luchadora en todo el país, que nos lleva a un lugar de crecimiento personal inexplicable», dijo Ezequiel.
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    Un joven indio ya harto de tanta prepotencia tantos hermanos caídos vengarlos quisiera ansioso espera a la tropa que ahí viene, que ahí llega volteó al valiente coronel… ¡y le cortó la cabeza! Arbolito… tu lanza nuestro camino, Arbolito… las pampas son tu destino (Fragmento de «Arbolito». Mientras la chata nos lleve. 2005)

    Los integrantes se conocieron estudiando en el Conservatorio Popular de Avellaneda. Las clases, los mates y la música en los pasillos los fueron acercando, pero en los viajes de mochila se fueron conociendo y descubriendo las afinidades, sueños y pensamientos compartidos, y el deseo de querer vivir de la música. «Nos empezaron a llamar no de las peñas tradicionales ni de los circuitos de rock más establecidos, sino en asambleas, eventos que eran muy importantes para nosotros que nos tengan en cuenta», contó Agustín Ronconi. La historia ubica a Arbolito en la calle, acompañando las luchas de las fábricas recuperadas, difundiendo los mensajes de festivales asamblearios y en los reclamos de los pueblos originarios. La bandera de estos pueblos es una de las que llevan con más fuerza, ya que, como explicaron a través de la voz de Pedro Borgobello, es una deuda del Estado desde el cimiento de la sociedad argentina, desde la brutal campaña al desierto impulsada por los poderes gobernantes. «Es muy interesante acercarse a la cosmovisión de los pueblos originarios. Ellos sostienen que de movida somos hijos de la tierra, y la tierra no se puede vender, no podes vender a tu madre. Y el estado de todos los países del mundo choca con esa idea del ser humano y la tierra. Y el mundo entero parece estar enfrentando una carrera ultracapitalista y lamentablemente, nos vemos cada vez más lejos de poder filosofar sobre cómo vernos los seres humanos en relación con la naturaleza, con nuestro hábitat», manifestó Agustín.
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    Y así, se va contando la historia de una banda que nació en la resistencia contra el menemismo y que demuestra que su lucha es pararse donde se los necesita para amplificar las voces de los reclamos, siempre con esperanza y alegría. En un año donde del Estado no se puede esperar nada más que castigos y espaldas, la banda se propone salir a tocar, reinventarse, estar presente en las luchas y resistir desde la música. «Casi sin darnos cuenta, desde diciembre con el cambio de gobierno sacamos dos discos, editamos un libro. Todo esto se fue dando solo porque es el momento de salir a hacer, de resistir», reflexionó Ezequiel.
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    El Arbolito de este nuevo tiempo tiene a un coronel Rauch con muchos rostros a los que hay que vencer. Es importante generar esta resistencia desde lo popular, con mensajes alternativos a los que los medios hegemónicos del Estado y el mercado usan para dominar a la sociedad; es fundamental que tengan lugar para expresar los reclamos de las minorías y amplificar estos mensajes para que la lucha sea colectiva. Este libro es en nombre de todas las libertades, y como expresa Diego, amerita que todas las historias que cuenta, así como las letras de sus discos, se narren en términos masivos.
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