#Cine Sinsajo, el final

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    Laura Palau

    Redactora at Corriendo La Voz
    Editora de Cultura y Lado Nerd.
    Lic. en Comunicación Social. Feminista. Amante de los libros, la radio, el cine y las series. Según el Sombrero, soy Gryffindor.
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    Una de las sagas que continuó con la tradición de las adaptaciones cinematográficas destinadas al público juvenil llega a su fin. Se trata de Los Juegos del Hambre, que luego del éxito de Harry Potter consiguió su lugar destacado entre jóvenes y adolescentes.

    La saga escrita por Suzzane Collins es una distopía futurista que tiene lugar en Panem, una nación dividida en 12 distritos, casi todos afectados por la pobreza y bajo el control del Capitolio. Hace 74 años, la población se rebeló, pero no alcanzaron la victoria. Como castigo, se crearon los Juegos del Hambre: Cada año, cada distrito debe llevar a cabo una rifa (conocida como la cosecha) para elegir un hombre y una mujer entre 12 y 18 años para participar en una competencia, en la que cada uno de los 24 participantes, conocidos como tributos, pelearán a muerte en una arena televisada hasta que solo uno quede vivo. Se trata de un recordatorio anual de la autoridad del Capitolio, gobernado por el presidente Snow.

    La historia comienza cuando el nombre de Primrose Everdeen, hermana de la protagonista, sale en la cosecha, por lo cual Katniss se presenta como voluntaria para participar de los juegos en lugar de ella.

    La primera película dirigida por Gary Ross se estrenó en 2012, año siguiente al estreno del final de una de las historias que marcó nuestra infancia y que estuvo con nosotros por 10 años: Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte II. Los Juegos del Hambre tenía que continuar con el éxito de las adaptaciones de libros juveniles, y lo logró, aunque en menor medida.

    Sin embargo, lo que se destaca de esta novela es que está protagonizada por una mujer. Y no una mujer pegada al estereotipo de la “damisela en peligro” o la “princesa que busca a su príncipe”. Se trata de Katniss Everdeen (interpretada por Jennifer Lawrence), una joven de 16 años que la vida la golpeó tan fuerte que se convirtió en una piedra: su padre murió por una explosión en una mina, y desde ese momento tuvo que hacerse cargo de su familia, su madre y su hermana menor. Tampoco es amiga de los animales, ya que su talento especial es la caza. Si buscaban dulzura empalagosa, simpatía desbordante y canciones con ardillas, se equivocaron de historia.

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    Cero romance

    El romanticismo casi no tiene lugar en esta saga, principalmente en el último estreno dirigido por Francis Lawrence, Sinsajo, el final. En esta adaptación, la población de Panem se une en el distrito 13, el cual creían que había desaparecido en la primera rebelión, y se crea un ambiente bélico. Armas, bombardeos, peleas y muertes ocupan un amplio lugar en la trama, y dejan a un lado el romance.

    Por otro lado, el triángulo amoroso que se formó en la primera película entre Katniss, Peeta Mellark y Gale Hawthorne (interpretados por Josh Hutcherson y Liam Hemsworth, respectivamente), se resuelve en esta entrega. Pero no esperemos una comedia romántica porque no es el caso. La protagonista tiene muchas cosas en qué pensar y no se decide hasta el final. Por lo tanto, durante toda la historia se la puede ver con uno y con otro. Histérica para algunos, confundida para otros… aunque la realidad es que el amor tiene un papel secundario en la trama, y no es tan importante la decisión amorosa que tome ella, sino la batalla por la libertad.

    En cuanto al conflicto principal, se trata de una guerra por el poder. El presidente Snow quiere conservar el control. La presidenta Coin, del distrito 13, quiere quitarle la autoridad pero no por el bien del pueblo, sino por beneficio propio. En el medio, la sociedad. Katniss representa una pieza más en el juego, manipulada por ambos corruptos. Lo único que ella necesita es paz, y lo que consigue es más dolor y pérdidas. Una crítica muy directa al sistema actual.

    Con respecto al desenlace, puede ser un poco predecible, aunque hay muertes inesperadas y muy lamentables. Pero el epílogo es lo único que no encaja con el resto de la trama. Este final, fiel al libro, se olvida de la dureza y la falta de romanticismo empalagoso que lo caracterizaba, para convertirse en casi un final feliz. Tal vez significa una bandera blanca para los protagonistas que tuvieron que pasar por muchas tragedias, pero la realidad es que el espectador promedio espera otro tipo de conclusión para este género.

    Se puede decir que esta entrega es mucho mejor que la anterior, ya que tiene toda la acción que falto en Sinsajo, parte I (2014), pero no es tan buena como la primera y la segunda (En llamas, 2013), en las cuales uno estaba pendiente de lo que iba a suceder minuto a minuto. Sin embargo, es una película que vale la pena ver y que se disfruta al máximo. Principalmente porque es el cierre de un éxito que deja lugar a otras producciones que pueden alcanzar sus logros.

    Mujeres fuertes, nueva moda

    Katniss Everdeen forma parte de la escasa lista de mujeres independientes que protagonizan libros y películas. El éxito de este tipo de producciones representa el pedido de la sociedad por un cambio en la mirada. Las adolescentes ya no quieren el lugar pasivo en donde esperan que los demás resuelvan los problemas. Ellas quieren actuar, y es lo que buscan en las heroínas de sus historias favoritas.

    Hermione de Harry Potter, Tris de Divergente, Clary de Cazadores de Sombras, son algunas de las mujeres con las que se sienten identificadas. Y ninguna de ellas usa coronita ni vestidos caros.

    Estas historias nos alejan de los estereotipos tan naturalizados en la sociedad, pero aún falta un largo camino por recorrer. Es solo comienzo de la revolución, y hay que esperar que el fuego se propague.

    En conclusión, mujeres fuertes, independientes y realistas; público joven y fanático; contextos sociales y políticos muy problemáticos no tan alejados de la realidad… es todo lo que nos deja Los Juegos del Hambre. ¡A disfrutar con pochoclos y amigos!

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