Antiderechos: qué hay detrás de la trama celeste

Blas Martin

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Redactor at Corriendo La Voz
Bahiense, daltónico y tesista: tres dolencias crónicas. Docente y comunicador.
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Días después del rechazo a la Ley de IVE en el Senado, se anunció la creación del Partido Celeste que busca capitalizar al movimiento que se opuso y movilizó contra la legalización. Esas mismas fuerzas operaron para bloquear todo tipo de avance en la implementación de la  Ley de ESI, y ahora buscan deslegitimarla e impedir su aplicación. ¿Quiénes son y qué traman quienes portan los pañuelos celestes?

La discusión por la legalización del aborto, aún con el rechazo en Senadores, abrió nuevos caminos para las despenalización social y la legalización de hecho de una práctica fundamental para la salud de las personas gestantes. También demostró que la fuerza política y social que operó con fuerza (y con violencia) contra la legalización nada tiene que ver con les improvisades (e impresentables) que generaban tráfico celeste en redes. La focalización en personajes mediáticos como Gastón Recondo, Amalia Granata o Mariano Obarrio, que se volvieron influencers antiderechos, puede producir una caracterización errónea (e ingenua) del entramado de poder que terminó por impedir (por ahora) que la IVE sea ley.

Maria Alicia Gutierrez es socióloga, docente, investigadora y feminista. Integra la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, seguro y gratuito y fue una de las expositoras cuando el debate llegó a Diputados. Señala que “la gran mayoría de la gente no tenía conciencia del peso de estas organizaciones antiderechos”. Conversamos con ella para echar luz sobre la oscura trama celeste.

– Desde el lado verde de la discusión por la legalización de la IVE ha sido más fácil confrontar con ciertos personajes públicos de los llamados antiderechos, que han tenido intervenciones desafortunadas o argumentos falaces, lo que puede dar una idea de improvisación o fragmentación de quienes se oponen a la ley. Sin embargo, no sería posible pensar el resultado negativo de la votación o incluso la movilización del 4A sólo en función de esos y esas referentes públicos. ¿Dónde podríamos encontrar la raíces de estas posiciones?

Maria Alicia Gutierrez: No creo que sea posible que solamente lo mediático haya influenciado en una decisión del Senado. El Senado es sumamente particular, es una cámara muy conservadora, profundamente patriarcal, que no está muy abierta a los cambios, y además es una cámara que políticamente responde a ciertos intereses territoriales. Me parece que lo que pasó a partir de la media sanción, fue que todos los grupos antiderechos se articularon para poder tener una incidencia mayor en el resultado final. Por un lado, la Iglesia Católica, que operó en los espacios de poder hablando con Senadores, senadoras, gobernadores y políticos, operando muchísimo en las provincias. En eso pueden entrar las homilías, los mensajes del Papa, una serie de cuestiones. Pero en paralelo, algo que viene pasando en muchos países de América Latina, en una alianza bastante consistente con los Pentecostales [un grupo dentro de los Evangelistas], que tienen una gran raigambre popular, mayor que la Iglesia Católica, y que son los que le movilizaron la calle.  Ahora, esta estrategia que montaron acá es una estrategia bastante conocida. A nosotros nos pareció bastante novedosa, pero todo lo que se llama la lucha contra la ideología de género arranca en los años 70, la argumentación para pensarla y la operatividad de eso, en los países de América Latina y en América central es fuertísima hace muchísimos años. Es una estrategia civilizatoria, no es sólo contra el aborto, si bien se articuló contra los feminismos y las disidencias sexuales, sino que es contra todo aquello que rompe lo que ellos suponen el orden natural de las cosas. Es un proyecto de instaurar un modelo, podríamos decir, neo-conservador o conservador, con estrategias mucho más novedosas, por supuesto, como el uso de redes, como las movilizaciones, como la transnacionalización, pero de instaurar un viejo orden. No apelan a Dios, sino que apelan al orden de la naturaleza, apelan a la ciencia, a ciertas interpretaciones jurídicas. Entonces yo creo que la conjunción fueron: senadores conservadores, esta alianza entre la Iglesia Católica y los pentecostales en un movimiento pendular muy fuerte que es trasnacional, y algunos operadores mediáticos que obviamente hicieron su juego en relación a esto.

– Y es esa misma alianza la que está avanzando contra la implementación efectiva de la ESI.

Maria Alicia Gutierrez: Ahí es muy interesante mostrar que ellos no tienen argumentos sino que tienen falacias. No sé si recordarás que parte de la argumentación de por qué no una legalización y despenalización del aborto, era porque era absolutamente necesaria la prevención, hablaron de la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable, de la Ley de ESI, cuando más de uno le dijimos en las presentaciones ‘sí, bueno, pero a esto se opusieron siempre, porque eso existe’, o como le dijo [el director científico de la Fundación Huesped] Pedro Cahn en diputados: ‘se opusieron hasta al preservativo en la epidemia del SIDA’. Entonces no quieren ninguna prevención de nada, usan esto como una coartada para decir lo otro. Bueno, esa falacia que planteaban todo el tiempo se mostró rapidísimo, se mostró ahora con la discusión de la Ley de ESI, cuando salieron a batallar con la misma estrategia: en la calle, en los medios, en todos lados, en contra de la ley. Y salieron la campaña esa ‘Con mis hijos no te metas’.

Dios ya no mide (tanto), por lo cual las voces que podían hablar de un castigo divino no fueron las que inclinaron la balanza de la discusión. Sin embargo, eso mismos sectores buscaron desplegar otras retóricas, en apariencia laicas, como el derecho, la ciencia y a cierto orden natural. Gutiérrez señala además que estos sectores montaron en el Congreso ‘una estrategia político-ideológica muy clara, cuya intención era desacreditar totalmente cualquier presentación’, más no sea desde la postulación de falsos absolutos (como la postulación a secas de la vida desde la concepción) o de absurdos vergonzosos como el episodio de Silvia Elías de Pérez, senadora tucumana por UCR-Cambiemos que generó el “No, no está bien, está mal”, de Alberto Kornblihtt. La socióloga asegura que se trata de estrategias que operaron sobre la discusión del aborto, pero que “van por un sentido del mundo, un modo de pensar y vivir el mundo”.

– ¿Ese cambio discursivo busca interpelar a unas bases que fueron perdiendo a partir de un movimiento social que fue creciendo en adquisición de derecho, o se han dado ciertas transformaciones también en esos sectores conservadores?

Maria Alicia Gutierrez: Más que una transformación lo que se está viendo en estos últimos años es una avanzada de esos sectores de derecha, y no que puedan reflexionar, porque eso se veia muy clarito en senadores, no había diálogo posible. Yo creo que la discusión sobre el aborto fue casi como una clase de instrucción cívica, porque mucha gente lo miró y lo siguió, mostró justamente cómo los argumentos, o las falacias, mejor dicho, que usan, trascendían la discusión del aborto. Y bueno, aparecen las modificaciones a la ESI y ahí ya están, operando, como empezaron a operar en los hospitales donde se aplicaba la ILE [Interrupción legal del embarazo, por causales]. Ahí ya ves claramente toda la falacia de los argumentos.

– La movilización tanto del 13J como del 8A demostraron una capacidad de movilización creciente e imponente en favor de la ley de IVE. ¿Es suficiente para poder legislar en función de ampliar derechos o es necesario establecer otras estrategias (como lo fue el cabildeo) para disputar ese poder “celeste”?

Maria Alicia Gutierrez: Para mí no hay una única estrategia, para mí lo interesante, lo más prospectivo, lo que nos puede llegar a dar una chance, es justamente la multiplicidad de estrategias, que es justamente lo que nosotros tratamos como Campaña de desplegar. Ahora, el peso de la movilización callejera fue algo fuertísimo. La marea verde fue algo que se fue produciendo en trece años de trabajo la Campaña, más otros grupos feministas como Ni Una Menos, el Paro Internacional de Mujeres, los feminismos populares, y el Encuentro Nacional de Mujeres. Es un gran crecimiento de los feminismos, es aquí y a nivel global. Y por otro lado, centrado no casualmente en el pañuelo verde, en una gran labor de la Campaña. Yo creo que nosotras movilizamos estas dos millones de personas, en el sentido que fuimos generando en trece años una expansión o una despenalización social del aborto. Con muchísimo laburo. Que hubiera tantas jóvenes no fue un azar o una casualidad. Tuvo que ver con que las jóvenes ya estaban interpeladas en esto pero porque la Campaña hizo mucho trabajo con la ley de ESI en los colegios, tenemos muchísimas docentes que vienen trabajando hace muchos años. La movilización me parece clave. Ahora, es evidente que la movilización no alcanzó para mover el amperímetro adentro del senado. Entonces yo creo que hay que multiplicar las estrategias callejeras, las estrategias de solidaridades internacionales (que tuvimos muchísimas, fueron 58 pañuelazos el 8 en distintos lugares del mundo), creo que también hay que hacer un trabajo muy intenso con las redes, con las formas de comunicación, con los comunicadores. Creo que de aquí en adelante hay que tener muy claro el despliegue y el desarrollo de múltiples estrategias, sin abandonar nunca la calle.

Por si faltara claridad, Gutiérrez ilustra el poder de esta alianza transnacional con el caso brasileño: “en Brasil fueron por el Estado, y hoy tienen un candidato de extrema derecha que es un nazi”, lo cual obliga a “estudiarlos muy seriamente, para ver cómo se mueven, cómo piensan, cómo se organizaron” y cómo lograron avanzar globalmente incluso en países que ya cuentan con el aborto legal. “La idea es restringir todo, ni ILE ni nada”, sentencia la integrante de la Campaña, y sugiere: “hay que estudiar, eso también es hacer política”.

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