Ante el odio: no uno; miles de medios de Comunicación trans

Gustavo Escobar

Gustavo Escobar

Redactor at Género
Licenciado en Comunicación Social | Docente | Comunicador Popular | Vegeta | Risas con Tío Grandpa.
Gustavo Escobar

La experiencia de NOTI TRANS

Cuando  uno (en este caso un hombre heterosexual y de mediana edad) enciende la tele para informarse, se encuentra con situaciones que le son lo más “normal” de su vida: generalmente un conductor y una conductora, ambos jóvenes y bellos para los estándares de la comunicación y la sociedad hegemonizadas. Columnistas y/o especialistas que dan información de interés general. Es decir, parafraseando a Mirtha: “lo que la gente quiere ver”. Ahora bien, ¿qué sucede con aquellas personas que no se ven reflejadas en la pantalla? O mejor dicho, profundicemos la pregunta: ¿Nos vemos todos y todas representados en ese informativo? La respuesta se cae de madura. Y por eso mismo, incomoda. La tele no nos habla a nosotros cuando (des)informa. Le habla a ese ser que creemos ser.

Del conurbano muestra violencia, estigmatización y un caldo de cultivo de jóvenes perdidos que lo único que quieren es hacer daño. Muestran inseguridad vista desde arriba. Es decir, culpabilizando a la víctima. En esta gimnasia comunicacional podemos intercambiar figuras que el resultado siempre va a ser el mismo. Jóvenes, desocupados, tercera edad, mujeres, niños. Todo es pasado por ese tamiz de estigmatización, miedo y culpabilidad. No se habla de responsabilidad estatal, de la inseguridad de no poseer las necesidades básicas cubiertas. Se habla de la inseguridad hacia el cuidado de la propiedad privada. Propiedad privada en todos los sentidos. Aún de los cuerpos. Y cuando los cuerpos disidentes, esos que transgreden esa normalidad encastrada, irrumpen, generan molestia. Revuelven y desvelan todo. Dejan patas para arriba todo. Y en ese sacudón muestran otros caminos posibles. Caminos libres de prejucios, libres de violencias, libres de estereotipos.

El binarismo se resquebraja (pero ofrece resistencia)

Alejandro Aymú, periodista e investigador del Departamento de Comunicación del Centro Cultural de la Cooperación, en su artículo Medios y diversidad sexual: Discursos que estigmatizan, identidades que incomodan plantea que “El colectivo GLTBIQ fue invisibilizado históricamente por el statu quo mediático y sus referencias siempre fueron a través de la burla, la ridicullización o la patologización. Los reclamos del colectivo cobran otra relevancia en una sociedad en la que, a partir de la sanción de la ley de matrimonio igualitario, se permite poner en cuestionamiento concepciones identitarias que aquellos medios estigmatizaron”.

Tonos burlones, videographs con “doble sentido” buscando la complicidad del televidente, o directamente un tratamiento cuasi médico que patologiza la vida de las personas trans y  travestis con un sesgo claramente discriminador, es y fue la característica de los medios de información cuando abordan situaciones de esta población. Por eso Noti Trans. Para generar esos contenidos que hacen al colectivo en donde no sólo verse reflejado, sino también dar su voz, su mirada, contar sus vivencias al resto de la sociedad que, o miraba para otro lado, o desconoce muchísimo de la situación de miles de personas que no aparecen en la tele sino a través de noticias delictivas. Como si al resto de la sociedad heterosexual, al cometer algún delito, se informara su condición sexual. Como afirma Aymú: “quienes son responsables de una redacción en un medio de comunicación, quienes bajan la línea editorial, suelen dar cuenta de sus jerarquías de género”.

Así, este proyecto que empezó desde ideas sueltas y vivencias personales que se transmitían via Facebook fue encontrando lugar, personas que le pusieron el cuerpo y se gestó una manera clara de hablar y hacerse ver y oír en tiempos de odio binario en donde una mujer se “realiza” cuando es madre (en opinión de su… ex?!?!?!) o si la violación es inevitable el consejo es “relajarse y gozar” (dicho en un programa estilo magazine en horario central de la tarde escupido por un dinosaurio que no se sabe quién le endilgó la categoría de analista social y político). Noti Trans intenta despejarse de toda esa carga falocéntrica y buscar en el acceso de derechos, y en el pleno ejercicio de los mismos, su fuerte, en una sociedad que desde hace dos años viene en picada en la pérdida de derechos.

El Cupo Trans y una pelea que unifica

Alba Rueda cuenta en la nota del suplemento SOY de Página 12 que la pelea por el cupo trans atraviesa el magazine ya que “queda en evidencia la capacidad de trabajo de la población trans y se desmienten las miradas prejuiciosas de que -como se ha escuchado por ahí- el cupo equivaldría a un sueldo regalado. Tenemos gran capacidad de trabajo y solo necesitamos la oportunidad para desarrollarla”.

La Ley 14.783 (conocida como Ley Diana Sacayan en honor a quien impulsó fuertemente su aprobación y promulgación junto a otras organizaciones, y que hace dos años fuera asesinada), plantea que el 1% de los puestos de la administración pública deberán ser ocupados por personas travestis, transexuales y transgénero y que el Estado debe garantizar acceso al puesto y capacitación. La ley fue aprobada pero el gobierno de María Eugenia Vidal no la promulga, perpetuando la discriminación y la estigmatización de este sector de la población. Como sostuvo Florencia Guimaraes en una nota que fue publicada en Corriendo la Voz sobre los consultorios de diversidad sexual, las personas travestis y trans siguen con una esperanza de vida de 35 años y su salida laboral es aún la explotación sexual. Un sistema violento y prostituyente que al informar, desinforma, estigmatiza y revictimiza a la población travesti/trans. Una ley como la de cupo trans garantizaría un bienestar y una vida digna como todas las personas deben tener en un Estado de Derecho. Pero en ocasiones, en este tumultuoso presente importan más las baldosas que las vidas.

¿Alguien quiere pensar en los niños?

Aymú plantea que en la construcción del discurso mediático hay ciertas pautas que se van dando para mostrar cierta tolerancia. Tolerancia que en realidad lo que hace es sacar desde lo más interno del cuerpo social ese odio cuasi fascista a lo diverso, a aquello que transgrede la norma. Este periodista afirma que hay cierto discurso tolerable hacia los gays o las lesbianas. Pero ese discurso no es inclusivo. Y mucho menos con la población GLTIBQ. No son sujetos de derecho, sino que la sociedad hace un esfuerzo (desde una posición hegemónica de generosidad) para “aceptarlos”. Y en esa aceptación, hay un límite: los niños y niñas. En pos de una supuesta protección de la integridad de las niñas y niños cargan toda su artillería discriminatoria para hacer sacar su furia. Pueden, si quieren, casarse y elegir su identidad sexual. Pero hasta ahí. Con los niños, no.

Cabe recordar la pregunta que le hiciera Mirtha Legrand a Roberto Piazza sobre la posibilidad de que un niño sufriera una violación si era criado por una pareja homosexual; o la defensa que hacía el diputado Alfredo Olmedo de Salta (carente de sustento científico alguno) sobre su oposición al matrimonio igualitario. Emulando a la esposa del Reverendo Alegría de Los Simpsons, estos paladines de las buenas costumbres se rasgan las vestiduras en defensa de los infantes. A mayores supuestas argumentaciones, mayor es la evidencia de su ignorancia y odio hacia lo diverso. “El rincón de Helenita”, segmento conducido por una persona trans de 19 años puede que eche algo de luz entre medio de tanto oscurantismo heternormativo.

Otras experiencias y la irrupción de nuevos lenguajes

La Defensoría del Público ha llevado adelante proyectos que muestren otras realidades y otras voces. Así surgió ZOOM a los Derechos LGBT en donde en cinco piezas audiovisuales y dos spots radiales dan cuenta de otras maneras de comunicar. Con mayor inclusión, con respeto a las diferentes orientaciones sexuales y con una apertura hacia nuevas maneras de pensar y pensarse en sociedad. También elaboró una Guía para el Tratamiento Periodístico Responsable de Identidades de Géneros, Orientación Sexual e Intersexualidad con pautas y recomendaciones a la hora de abordar información o entrevistar a personas del colectivo LGBT, que está disponible en la web, como también los spots. Pero estas experiencias no se han masificado y los medios masivos aún continúan con una mirada binaria y heterosexual sobre la construcción y difusión de las noticias. Mucho peor aún, en las facultades en los talleres de televisión se da por “natural” que sean dos presentadores, un hombre y una mujer. La dictadura de la imagen ofrece fuertes resistencias. El material de la Defensoría del Público debería ser bibliografía obligatoria para deconstruir un lenguaje que nos marca a fuego que a lo diferente, o se lo excluye o se lo invisibiliza.

¿Hablar de personas TRANS sin hablar de personas CIS?

La Doctora en Lenguas y Literatura Romances, Juliana Martínez, abre el debate sobre la necesidad de hablar del término CIS cuando se habla del término TRANS. Plantea Martínez: “(…) hablar de personas transgénero sin hablar de cisgénero es como hablar de “homosexualidad” sin mencionar la “heterosexualidad”. Es más, a pesar de que casi nadie conoce la palabra cisgénero, la gran mayoría de personas en el mundo podríamos ser clasificadas de esta manera.

La palabra transgénero resulta de la mezcla de la partícula latina trans que significa del otro lado de y la palabra género. El género se refiere a las expectativas sociales, históricas, raciales y culturales que determinan el papel que los cuerpos tienen en una sociedad determinada en un contexto histórico específico. (…) El prefijo cis también proveniente del latín, significa del lado de. Si usted es una persona cuya identidad de género está alineada con el sexo que le asignaron al nacer, usted es una persona cisgénero.

Martínez plantea cuantas veces se escucha o se lee que cierta persona “parece” mujer pero en realidad es UN travesti. O cuando se muestra asombro ante ciertos rasgos masculinos que posee una mujer trans. Según la doctora, ésto se debe a que hay una carga ideológica tan grande que las personas trans hace chocar todas esas ideas preconcebidas que se tienen sobre lo que se define como hombre o mujer. Para finalizar afirma: “Hablar tanto de hombres y mujeres cisgénero como de hombres y mujeres transgénero  es un pequeño paso para empezar a combatir estos arraigados prejuicios socioculturales. Permite igualar el terreno ideológico de los términos al resaltar que hay, al menos, dos tipos de hombres y mujeres, y que las personas trans son tan hombres o tan mujeres como sus homónimos cis. Al reconocernos como cisgénero visibilizamos el hecho de que también nosotros tenemos una relación identitaria entre género y sexo, pero que ésta, por ser la más frecuente, no es la única posible ni implica superioridad moral o normalidad”.

El Noti Trans viene a romper estos moldes binarios y el sesgo discriminatorio de los medios tradicionales de comunicación.  Construir nuevos mensajes y nuevas maneras de construir los mismos no es una tarea fácil, pero quienes apostamos a un lenguaje inclusivo, amplio, diverso y en pleno ejercicio de los derechos brindamos por estas iniciativas, y las apoyamos y difundimos. Una comunicación inclusiva, contrahegemónica y antipatriarcal necesita de muchas voces. Tantas como diversidades existan.

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