Aborto: un tema de salud pública en todo el globo

Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Editor de Análisis Político y Social en #Corriendo La Voz | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

Nuevamente el aborto se posicionó en las primeras planas de los debates en el país. Después de escuchar los argumentos de ciertos y ciertas responsables del mismo en el Congreso, nos parece más que interesante analizar el embarazo, su interrupción y la educación sexual, no sólo en el país, sino en el mundo. Sus políticas, su prohibición o restricción y datos a los que suelen escapar ciertos discursos.

En medio de un mar de desinformación se llevó adelante la primera exposición sobre el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). En la misma, diferentes expositores y expositoras esgrimieron sus argumentos a favor o en contra del aborto, estos últimos, en su mayoría, utilizando una catarata de conceptos que excluyen la ciencia e incluyen la formación religiosa (recomendamos la nota de Cosecha Roja con las diez frases más relevantes de los y las antiabortistas).

The Lancet es una de las revistas médicas de divulgación científica más reconocidas en el mundo. Con sede en Gran Bretaña, a fines de Marzo de este año dio a conocer los resultados de una investigación extensa que analiza la salud pública a través de los embarazos y su interrupción en el mundo. El paper tiene como fin sistematizar y crear datos en base a las tendencias mundiales de embarazos, y a partir de ello examinar los embarazos no deseados y la interrupción o no del mismo, analizando y comparando los períodos de 1990-1994 y 2010-2014.

Lo interesante de los resultados no se escuda exclusivamente en los datos construidos, sino también en la metodología y las herramientas analíticas. No sólo abarcan las tendencias mundiales cuantitativamente, sino también divide en regiones y subregiones y – dentro de éstas- las políticas para la interrupción de embarazo en cada país. A su vez, introduce la variable “ingreso” para diferenciar cómo se realizan los abortos dependiendo de cada subregión y la pobreza o riqueza de la misma (si son países “desarrollados” o “en desarrollo”).

Aborto, un debate en todo el mundo

El paper estima que en el mundo hay aproximadamente 227 millones de embarazos por año, de los cuales el 44% son ‘involuntarios’ (unintended). De estos últimos, el 56% termina en aborto, mientras que el porcentaje restante se distribuye, un 32% en nacimientos no planificados (unplanned birth) y un 12% en abortos espontáneos (miscarriage).

Según investigaciones realizadas por el Guttmacher Institute y publicadas por la misma revista en 2009, la tasa de embarazos no deseados en los países ‘desarrollados’ viene disminuyendo ampliamente. A su vez, en estos países es en donde genéricamente la posibilidad de interrumpir el embarazo se realiza de forma segura y legal. Este instituto estadounidense viene investigando y produciendo información hace cincuenta años, y su objetivo es la organización de políticas de salud, derechos sexuales y reproductivos en base a datos científicos en Estados Unidos y el mundo (si bien se encuentran en inglés, es recomendable visitar sus investigaciones y seguimiento de las temáticas).

Retomando el informe de The Lancet y según el mismo (la traducción es propia, lo dejamos en su idioma original en la imagen): “la tasa de embarazos no deseados disminuyó un 30% en las regiones desarrolladas, pasando de 64 cada 1000 mujeres entre 15 a 44 años de 1990 a 1994 a 45 cada 1000 mujeres entre 2010 a 2014 (…) En las regiones ‘en desarrollo’ (incluido nuestro país) la tasa de embarazos no deseados disminuyó un 16%, de cada 77 cada 1000 mujeres entre 15 a 44 años a 65 en el mismo rango etario y temporal”. Pero lo más interesante viene a continuación: “Mientras que la disminución de la tasa de embarazos no deseados en los países ‘desarrollados’ coincidió con una disminución de la tasa de aborto, la disminución en las regiones ‘en desarrollo’ coincidió – a su vez- con una tasa de nacimientos no deseados decreciente”. Esto, en simples palabras, representa un aumento significativo de la interrupción del embarazo (aborto) en estas regiones.

Si bien a nivel global la tasa de embarazos y nacimientos involuntarios no se modificó sustancialmente desde 1990 hasta el fin del período que el paper analiza, los datos demuestran que existió una gran variación regional. En América Latina aumentó el porcentaje de embarazos no intencionales en un 10% (de 59% en el período ’90-94 a 69% en 2010-14).

La importancia de legislar el aborto

Los abortos en situaciones precarias causan entre el 8 y 11% de las muertes maternas en el mundo. Coinciden generalmente con los países ‘en desarrollo’ en donde las políticas de salud restringen la práctica de interrupción del embarazo. Desde el primer periodo analizado al 2010-2014 existió un aumento del 11% de abortos en los países del tercer mundo, mientras que en los países mal llamados ‘del primer mundo’ disminuyó un 17%. La importancia de una educación sexual integral y acceso a métodos anticonceptivos queda más que clara.

Asimismo, en los países en donde la interrupción del embarazo está restringida de alguna forma (existen diferentes excepciones y casos según legislación), un 40% de los embarazos no deseados terminaron en Aborto (en los países donde se permite la práctica un 69%). La diferencia en el aumento y disminución de tasas radica fundamentalmente en el aumento en ciertas regiones de políticas públicas (programas de planificación familiar o el aumento en la concientización sobre el uso de los diversos anticonceptivos que aumentó en los países ‘desarrollados’, por ejemplo, un 8% en mujeres casadas).

Por su parte, el uso de Misoprostol y Mifepristona ha mejorado la seguridad en los abortos clandestinos considerablemente. Como indica el estudio (traducción propia):La disminución de la tasa de embarazos no deseados en las regiones en desarrollo de 1990 a 2014 no coincidieron con una disminución en la tasa de aborto, por lo tanto, el porcentaje de embarazos no deseados que termina en aborto aumentó (…) Es posible que el acceso mejorado al aborto seguro, como a través del conocimiento y disponibilidad de Misoprostol y otras tecnologías seguras, ha hecho posible que un número creciente de mujeres termine de forma segura un embarazo no deseado. En estos términos, el Misoprostol se transformó en el método de aborto más utilizado en los países donde su práctica está prohibida.

América Latina es la única región del mundo en que aumentó sustancialmente el porcentaje de nacimientos involuntarios. La estigmatización, las barreras culturales y económicas son las causas principalmente señaladas por el estudio.

Si no fuimos agregando mayor análisis a la información traducida se explica por lo conciso de los datos mismos. La interrupción del embarazo y las condiciones o restricciones para hacerlo son materia esencial de debate en la salud pública a nivel internacional. La editorial con la que The Lancet presenta el paper, finaliza con un párrafo que sintetiza lo que queremos analizar. Además de buscar ser aleccionador para médicos, médicas, políticos y políticas, representa con exactitud la situación de la legislación del aborto a nivel internacional.

En ingles primero, traducido abajo “Abortion has become the subject of a highly politicised debate and of the worst kind of value signalling from  those in positions of power, who are often protected from the consequences of their policies by gender, geography, and economics. The burden of unintended pregnancies falls hardest on the most vulnerable women. Reducing the stigma, minimising the social and economic consequences of unintended pregnancies, improving access to highly effective modern contraception, and ensuring legal and safe abortions would  generate tangible improvements to health. Those with real motivation to protect and support women and children should look to research, not misconceptions, to inform decision making”.

Traducción: “El aborto se ha convertido en un tema de debate altamente politizado y de los peores tipos de juicio de valor utilizados por las personas que se encuentran en una posición de poder, quienes usualmente se encuentran protegidos por su género, geografía y  situación económica. La ‘carga’ de los embarazos no deseados recae con mayor fuerza en las mujeres más vulnerables. Reduciendo la estigmatización, minimizando las consecuencias sociales y económicas de los embarazos no deseados, mejorando el acceso a los altamente efectivos y modernos anticonceptivos y asegurando la práctica del aborto de manera legal y segura, se generarían mejoras tangibles en la salud.  Aquellos y aquellas con real motivación para proteger y acompañar a las mujeres y los niños deberían investigar, no desinformar y cuando se lo hace, informar desde el conocimiento”.

 

 

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