2 x 1 = 30.000 – La Justicia se evapora

Fernando Paludi

Fernando Paludi

Redactor at Corriendo La Voz
Casi sociólogo, Menottista y musicalizador ocasional. Redactor en #CorriendoLaVoz
Fernando Paludi

En una regresión que puede marcar un semblante sumamente preocupante, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró aplicable la derogada ley 24.390. La resolución del máximo tribunal, permite computar el beneficio del 2×1 sobre delitos de Lesa Humanidad, lo que significa que pasados los dos años de prisión preventiva, se tomen como dobles cada día de prisión del procesado, de manera tal que, una vez condenado, se disminuye la pena recibida.

Las decisiones de los Jueces Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti generaron preocupación en los organismos de Derechos Humanos, ante la posibilidad de que los principales genocidas puedan quedar en libertad. Dos de los votos decisivos fueron ejecutados por los dos jueces nombrados por el Gobierno de Cambiemos, cuyos pliegos fueron aprobados luego por el Senado, dejando claro que la política actual atenta contra los importantes avances que se habían logrado implementar en lo que respecta a los crímenes cometidos durante la última Dictadura Militar.

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En un contexto en el cual se incrementan los otorgamientos de prisiones domiciliarias para represores y mientras la Iglesia promueve un llamado a la “reconciliación”, es que debemos poner en evidencia que existe una tentativa de persecución para borrar la memoria edificada en años de lucha. En el último tiempo, se fueron dando una serie de acontecimientos que nos llevaron a volver a discutir cuestiones que entendíamos cerradas y que podíamos considerar una real evolución para nuestra sociedad plena. Temas que se consideraban en cierto modo consumados vuelven a ser tema de debate, generando un marcado y alarmante retroceso.

A la hora de hacer cualquier tipo de análisis debemos partir de la siguiente premisa: según diversas instancias judiciales, podemos afirmar objetivamente que, en la Argentina, durante el periodo 1976-1983 hubo un plan sistemático de desaparición de personas llevado a cabo por el Estado. Dicho plan tuvo la complicidad civil e incluyo torturas, desaparición de personas y apropiaciones de bebes nacidos en cautiverio. Esta cuestión es una verdad histórica que no debe , ni merece ponerse en cuestión.

Debido a estos penosos acontecimientos podemos analizar si realmente existe un concertado propósito, del gobierno de Cambiemos, de atentar contra los avances en materia de revisión histórica; es decir, si es una ideología abierta de su grupo y un intento de borrar la historia para reescribirla.

Una primera aproximación nos indica que el gobierno no obstruyó los procesos judiciales abiertos frente a represores y que la Secretaría de Derechos Humanos es querellante en otros, por ejemplo, en el caso del polémico César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, el resonado ascendido a Teniente General por el kirchnerismo. Pero el fallo del 2 x 1 echa todo lo anterior por la borda y merece un acentuado repudio ya que no solo no hubo ningún tipo de rechazo oficial, sino todo lo contrario, el Gobierno salió a avalar el fallo del máximo tribunal de justicia nacional para los genocidas a través del secretario de DDHH, Claudio Avruj, que alegó que hay que “ser respetuosos” del fallo y sostuvo que el Ejecutivo acata “lo que dijo la Corte Suprema de Justicia”.gomez centurion

En el plano judicial los retrocesos se manifiestan con medidas que benefician a los represores, en el plano cultural las regresiones se exhiben con alocuciones repudiables. Acá es donde debemos hacer mención a la triste participación televisiva del Titular de la Aduana, Gómez Centurión, afirmando que los crímenes durante la Dictarura militar “no fueron parte de un plan genocida”.

Asimismo, señaló que: “no es lo mismo  ocho mil verdades que veintidós mil mil mentiras”, afirmación que sumada a la ya recordada declaración del funcionario macrista, Darío Lopérfido , a través de la cual  negaba a los treinta mil desaparecidos, forman un combo complicado que merece la atención suficiente.

LoperfidoDesde el gobierno no hubo de ningún modo un enérgico repudio, ni mucho menos, solo declaraciones aisladas que lejos están de enarbolar las banderas de la verdad y justicia. ¿Qué pensará Mauricio Macri sobre lo sucedido en la última dictadura militar? No hubo ninguna declaración contundente, solo vacilaciones habituales de un presidente que no busca establecer ningún tipo de carga ideológica en sus afirmaciones.

Estamos atravesando una situación compleja de cierta imposición de discusiones que no queremos volver a tener. El número de treinta mil desaparecidos es simbólico, es una cifra estimativa establecida teniendo en cuenta que fue una represión clandestina e ilegal y el Estado aún no abre los archivos ni los genocidas brindaron datos sobre dónde se encuentran los desaparecidos. Situarse en ocho mil casos es extirpar la dimensión clandestina del plan sistemático de desaparición de personas. Aceptar que fueron ocho mil casos es normalizar una política represiva como si fuera totalmente reglamentada, es caer en la lógica perversa de la dictadura. Ante una serie de hechos macabros de los cuales no contamos con la suficiente información se le fundamenta con la cifra de treinta mil desaparecidos.

Es claro que no existe una continuidad en la centralidad que tenía la política de Derechos Humanos en años anteriores. Los tres grandes gobiernos que se sucedieron luego de 1983 le dieron diferentes primacías y posturas ideológicas al tema, nunca debemos desconocer que el gobierno de Carlos Menem firmó los indultos. El reciente fallo judicial hizo recordar mucho a esos nefastos indultos.

Se busca imponer una idea de “memoria completa”, que no tiene que ver con adicionar hechos o datos faltantes sino que solo busca alterar la apreciación respecto de un período. Esto es responsabilizar a la militancia de la década del ´70 por el golpe de Estado. Es establecer un juego del huevo y la gallina  en donde por el accionar de la militancia se produjo la represión desde el Estado para frenar una situación que no tenía solución de otro modo. Familiares de las víctimas de la subversión hoy se pasean por diversos programas televisivos reclamando una imprescriptibilidad de estos crímenes. Queda claro que hay una diferencia marcada en un plan sistemático llevado a cabo desde el poder y una serie de actos producidos por las organizaciones guerrilleras. Aceptar este reclamo sería legitimar la nefasta teoría de los dos demonios. Este intento de imposición de la historia no debemos dejar que se establezca. Es el momento de defender ese consenso construido con años de lucha. La subjetividad edificada en la sociedad que no solo no queremos más dictaduras, sino que no queremos más desapariciones ni queremos planes sistemáticos de represión estatal en democracia. Que los represores paguen en cárceles comunes y sin ningún tipo de beneficio por sus delitos de lesa humanidad.

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Es el momento de lucha, de dejar sentado en las calles que no estamos dispuestos a ceder ningún centímetro de los logros culturales, simbólicos y materiales conseguidos por aquellos organismos que día a día buscan un poco justicia entre tanta impunidad. Que el olvido no nos venza, la memoria está más viva que nunca.

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